ADIOS A LAS ARMAS

ADIOS A LAS ARMAS
Contacto a través de correo electrónico: 1971adiosalasarmas@gmail

domingo, 8 de abril de 2012

ADIOS A LAS ARMAS


En 1971 se respiraban aires de cambio en España. La dictadura del general Francisco Franco quien había accedido al poder tras el golpe de estado de 1936, daba señales de agotamiento. Las potencias internacionales tomaban posiciones ante el inminente final de la dictadura. Del mismo modo que se había establecido para Europa, tras finalizar la segunda guerra mundial, un sistema político de democracia formal basado en partidos políticos y un reparto del poder del estado proporcional a los resultados electorales, así se planificaba en las cancillerías europeas la transición española. En algunos países europeos, y por supuesto en España, el servicio militar era obligatorio. La industría armamentística europea no hacía sino crecer e internacionalizarse a través de grandes inversiones.Se planeaba la futura incorporacicón de España a la OTAN......


En la sociedad española había inquietud. Se producían las primeras agitaciones en las universidades y en los lugares de trabajo. Aparecían nuevos planteamientos ideológicos ante el inminente cambio social. A pesar de haber sido educados en el estricto marco de un estado totalitario, algunos jóvenes mantenían su espíritu crítico y libre de ataduras. Entre ellos los había que habían leído a Tolstoy, Henry Thourau, Sartre o Bakunin, que habían reflexionado sobre los evangelios y textos sagrados de otras culturas, conocían las enseñanzas de la no violencia activa de Mahatma Ghandi, especialmente a través del trato directo con su discípulo Lanza del Vasto, y tenían noticia de las luchas de activistas no-violentos tales como la de Lluis Maria Xirinacs contra la dictadura franquista  y por la Asamblea de Catalunya o la de Martin Luter King en pro de las libertades y derechos humanos en EEUU y sacaban sus propias conclusiones sobre cómo encarar sus vidas y los cambios políticos y sociales que se avecinaban.

A pesar del romanticismo que rodeaba en aquella época a las ideologías partidarias de la lucha armada, aquellos jóvenes habían llegado a una conclusión muy diferente. Si se quería un cambio radical y definitivo en pro de las libertades en España y en el mundo, si se pretendía corregir el mal funcionamiento de la justicia carente de independencia o eliminar la corrupción y la prepotencia de la clase política , si se quería en definitiva conseguir realmente vivir en democracia, había que plantearse en primer lugar abolir los ejércitos y hacer desaparecer las guerras . No puede haber democracia en España ni en el mundo cuando enormes recursos financieros de todos los ciudadanos se emplean en la carrera de armamentos y en la destrucción de otros seres humanos en lugar de luchar contra la desigualdad, la probreza y el hambre en el mundo.

Pero, como ocurre hoy en día, esta manera de ver las cosas fue considerada utópica, irrealizable, propia de personas ilusas, que no pisan la tierra y que era mejor ignorar. Sus reivindicaciones no eran políticamente correctas. Empezando por los representantes religiosos que predicaba la paz pero sólo de palabra y  siguiendo por los políticos de  uno y otro signo que decian luchar por las libertades políticas, nadie quiso tomar en consideración la necesidad de reducir el gasto militar y plantear una economía basada en una cultura de la paz para poner los cimientos de una desarrollo sostenible. Bien al contrario, la transición española se convirtió para el holding internacional en una oportunidad de hacer inversiones en la industria armamentística española. Aquellos jóvenes que propugnaban la abolición de los ejércitos como solución a muchos de los males que sufre la humanidad se convirtieron en voz que clama en el desierto.

 En la sociedad española de aquel momento se alardeaba de valores castrenses como un complemento educativo para los jóvenes. Las iglesias cristianas, a pesar del radical pacifismo de su fundador, no eran capaces de profesar explicitamente su renuncia a la violencia, temerosas de cuanto pudiera acaecerles en aquellos momentos de cambio y de que pudieran perder mucho de lo conseguido, precisamente gracias a las guerras. Había opositores al régimen franquista que consideraban la lucha armada como el instrumento idóneo de cambio, aunque a la hora de la verdad, excepto ETA, la mayoría no dudaron lo más mínimo en cambiar sus planteamientos ante la oferta de la clase política franquista de compartir el poder del estado. Algunos independentistas argumentaban sobre la cobardía de no empuñar las armas para defenderse de la injusticia y conseguir las libertades políticas y civiles.

En el plano internacional no se quería contemplar otra opción al desarrollo económico que no fuera acompañada de la carrera de armamentos, la guerra fria o la guerra abierta en aquellas partes del mundo en donde, a juicio de quienes las declaran, era necesario defender la libertad de mercado y la democracia parlamentaria ( planteamiento occidental) o el control de los medios de producción y la igualdad entre clases sociales (planteamiento soviético) . Aquellos jóvenes deseosos de una cultura de la paz, se quedaron solos ante una sociedad lanzada precipitadamente a un cambio cuyas metas no fueron claras desde el primer momento.Se aceptó la propuesta monárquica de Franco. Se renunció al referendum pactado tras la muerte del dictador entre monarquía o república y se buscó un sistema de representación deficiente en el que los políticos pueden hacer con nuestro dinero y nuestras vidas lo que quieran por el simple hecho de votar en unas elecciones.
El tiempo se está encargando de mostrar lo equivocado de este planteamiento, tanto en el caso español como en el europeo y en el plano internacional. Desde una perspectiva pacifista, la inestabilidad económica internacional es precisamente la consecuencia de buscar el lucro en inversiones no productivas como la inversión armamentista y la necesidad de contar con la guerra para mantener y rentabilizar dicha inversión. La crisis económica actual apunta hacia el proceso, hasta ahora negado, de que será necesario abolir los ejercitos y renunciar a la carrera de armamentos si quiere salir de esta crisis estructural y retomar la senda del bienestar económico.

Así pues la lucha por el desarme planteada hace ahora cuarenta años por aquel grupo de jóvenes que se negaron a coger las armas, resulta hoy día de total actualidad y conecta con las reivindicaciones de los movimientos de indignados en todo el mundo. No a la carrera de armamentos y a la guerra. No a una clase política al servicio de intereses económicos no productivos. Más igualdad económica. Mayor representatividad y más democracia.

Es evidente que el mundo recibirá un enorme impulso económico y democrático el día que desaparezcan los ejércitos y la carrera armamentista toque a su fin.

Es evidente, pero para ello hay que vencer muchos obstáculos. En primer lugar,la democracia debe ser desarrollada coordinadamente a nivel nacional e internacional . Las actuales revueltas en los países árabes que se extenderán pronto a Israel, EEUU, China y Europa en busca de mayores cotas de libertad política constituirán una oportunidad para hacer que funcionen las instituciones internacionales ya creadas y carentes de democracia y por tanto inoperantes hasta el momento presente. En segundo lugar es necesario cultivar , no en la teoría sino en la práctica,los valores de solidaridad entre los seres humanos y de respeto a la naturaleza. En tercer lugar hay que acabar con el eufemismo de que la guerra “libera”, “extiende la igualdad”, “ lleva la justicia a donde no existe”, “ construye la democracia “ , “ salva al oprimido” y “ nos protege de nuestros enemigos “. Acabar con la hipocresía de considerar la guerra al servicio de las causas nobles y espirituales, en lugar de considerarla uno de los problemas más terribles que tiene la humanidad. Se trata promover un cambio de rumbo radical en la manera de entender la democracia y las relaciones internacionales que en la actualidad se basan en una escala de valores destructiva.

Mientras la democracia no llegue a los organismos internacionales estaremos en manos de dirigentes políticos corruptos y mediocres , potenciados por los medios de comunicación como personas inteligentes pero en la realidad capaces de llevarnos al mayor de los desastres. Y seguiremos enfermando psíquica y mentalmente como consecuencia de comulgar con las ruedas de molino de una demagogia política empeñada en hacernos creer que los ejércitos y el militarismo son además de necesarios, compatibles con la democracia.

El convencimiento de que el camino de las armas no es el camino correcto para solucionar los conflictos entre seres humanos, hizo que aquellos jóvenes no quisieran ser entrenados para la guerra, se negaran a coger las armas y obedecer órdenes que tuvieran que ver con la muerte de sus semejantes. Por todo ello fueron condenados a penas de cárcel. Proclamaban que la solidaridad y la compasión y no la destrucción son normas que deben regir las relaciones humanas. Al fin y al cabo se trataba del mensaje cristiano en el que la sociedad occidental dice ser educada. Los campos de exterminio nazi mostraron a donde se puede llegar cuando el ser humano da la espalda a estos valores y renunciando a su conciencia y a su espíritu crítico justifica la ciega obediencia. Y sin embargo, a pesar de lo terrible de sus consecuencias, esta enseñanza parece olvidada. Una vez más la desigualdad y la violencia se disfrazan de progreso y cambio social. Así fue como el problema de la neutralidad española, contemplada al inicio de la transición, fue rápidamente arrinconada para dar paso a una supuesta necesidad de pertenecer a la OTAN en un acto de filibusterismo político sin precedentes por parte de quienes se autodenominaban demócratas y progresistas.

España está ya en la OTAN, tal como se había planificado. La producción armamentista española ya está integrada en el selecto club de financieros internacionales y da buenos dividendos a quienes siguen invirtiendo en guerras. El hambre, la desigualdad, la injusticia y la miseria humana siguen presentes en el mundo. Algunas guerras como la judeo-palestina, debido a su alta rentabilidad en el rearme de la zona, se han hecho crónicas. La prepotencia del militarismo sigue siendo brutal. Las desigualdades sociales no remiten. La destrucción de la naturaleza ha llegado al límite. Es lógico pues que se haya producido una nueva y profunda crisis económica. Pero no podemos permitir que se paralice la máquina productiva y se nos presente una guerra de dimensiones colosales como única solución, como ha ocurrido tristemente en el pasado siglo.

La humanidad necesita un cambio en sus estructuras económicas y políticas y en su modelo de desarrollo. Tras la segunda guerra mundial la reconstrucción de lo destruido hizo olvidar la magnitud de la tragedia y se volvió a un sistema económico que incluye la carrera de armamentos, el fallo está a la vista y el ciclo se está cerrando. Las guerras son la consecuencia de que algo ha sido destruido con anterioridad. Hemos de trabajar en este caso para evitar la tragedia.

El presente blog ha sido creado por aquellos mismo protagonistas que a partir de 1971 se negaron a empuñar las armas y a obedecer órdenes de mandos militares. Fueron objetores insumisos y pagaron con la prisión su osadía de desafiar primero a la dictadura y luego también a los gobiernos de una democracia formal pero realmente poco representativa, que seguían sin reconocer el derecho a negarse a participar en el entramado militar y coger las armas.

Fueron treinta años de lucha en los que pasaron por las cárceles muchos jóvenes españoles desde aquel 1 de enero de 1971 en que Pepe Beúnza Vazquez, primer objetor de conciencia por motivos éticos y filosóficos, se negó a coger las armas hasta aquel otro 31 de diciembre de 2001 en que el gobierno español decretó el final del servicio militar obligatorio en España. Un total de más de 1000 años de cárcel en su conjunto fue el tributo a pagar por su desobediencia.Una explosión de generosidad por parte de una juventud que muchos pensaban adocenada y domesticada por el franquismo. Un fenómeno social con el que no contaban quienes estaban planificando la transición y pensaban dejar tal cual la estructura económico-militar dominante. Un estorbo para quienes aplicaban el principio de cambiar algo para que nada cambie.

Se trató de una lucha exitosa, basada en la no violencia, que no rebajó ni dulcificó su meta hasta conseguir que el servicio militar dejara de ser obligatorio en España. Una lucha que no necesitó ni de líderes ni de héroes ni de falsos representantes del pueblo, ni de consensos, ni de negocioaciones con los poderes del estado, ni de la violencia. Una lucha que sacó su fuerza de la coherencia de quienes no quisieron sacrificar ni su independencia personal al pensamiento único, ni sus sentimientos de compasión con el que sufre y de solidaridad con el resto de la especie humana a una justificación de la necesidad de la violencia. Una lucha de quienes nunca creyeron que el verdadero enemigo está más allá de las fronteras.

Pepe Beúnza, Jordi Agulló, Juan Guzmán, Rafael Rodrigo, Martí Olivella, etc... exponen aquí en este BLOG cómo fue su negativa a coger las armas, cuales fueron y son en la actualidad sus planteamientos frente al militarismo, la política y la vida en general.

A su vez es un BLOG orientado a la colaboración de todos aquellos que plantearon su oposición al servicio militar entre los años 1971 y 2001 y se convirtieron en objetores de conciencia insumisos al servicio militar en España. Estamos convencidos que sus experiencias personales y sus reflexiones sobre el pasado y el presente pueden aportar puntos de vistas de valor para la presente generación de jóvenes que indignados está saliendo a las calles con actidud no violenta y pidiendo mayor participación en las decisiones políticas. Pensamos también  que su actitud y perspectiva no violenta puede ayudar a la resolución de conflcitos personales, colectivos o sociales.

Por último es un BLOG abierto a cuantas personas quieran entablar un diálogo o un debate sobre las ideas que aquí se exponen o con los autores de las mismas.


RACHEL CORRIE: SACRIFICIO TOTAL




Sent: Wednesday, April 02, 2003 11:03 AM

Hace pocos días en Gaza, ha perdido la vida una joven pacifista, Rachel Corrie de solo 23 años. Era una estudiante de la Universidad de Olympia (Washington), y pertenecía al movimiento por la justicia y la paz.
Con su asociación pacifista había organizado iniciativas en ocasión del aniversario del 11 septiembre, en memoria de las victimas del desastre y de la guerra en Afghanistán.

Este año Rachel había decidido pasar de la teoría a la acción, marchándose a Israel, donde se había unido a un grupo palestines Movimiento Internaciónal de la Solidaridad.
Con esta Asociación participaba en acciones, para bloquear las escavadoras israelíes, que intentaban abatir las casas de los kamikazes y de sus familiares, en los territorios palestinos.

A los amigos en diferentes email había escrito: “ Aabaten la casas aunque haya gente dentro, no tienen respeto por nada y por nadie”
El 15 Marzo en un acción en Rafah en la frontera de Gaza, Rachel se encontraba con sus amigos para intentar oponerse a las demoliciones.
“Estaba sentada en la trayectoria del Bulldozer, el conductor la vió, continuo y le pasó por encima ” ha declarado Joseph Smith, militante pacifista americano.

“La escavadora le echo tierra encima y después la chafó” ha añadido Nicholas Dure, otro compañero.
Los compañeros han intentado de todas las maneras parar la escavadora, y después prestaron ayuda, pero no se pudo hacer nada.
Rachel Corrie de sólo 23 años ha perdido la vida, mientras defendía, con el propio cuerpo y sus ideas, el derecho de los ciudadanos palestinos de tener un techo y una tierra.





Las autoridades israelíes han dado diferentes versiones del suceso todas ellas desmintiendo la documentación fotográfica y de los testigos.
La joven ha sido matada a sangre fría de forma bárbara, mientras se interponía de forma pacífica.
Rachel y sus compañeros, han denunciado: que cada dia decenas y decenas de casas vienen siendo destruidas en la fronteras de Gaza, que los bombardeos han dañado los pozos de agua dulce en los campo de los refugiados de Rafah y que los mismos no podían ser reparados por los trabajadores palestinos sin exponerse a las balas israelianas.

Muchas han sido las iniciativas en Olympia (Washington) y en los Estados Unidos para recordar a Rachel.
Esta presentación quiere ser un testigo para no olvidar Rachel, una joven pacifista que con su coraje quería parar las injusticias que cada dia se dan en Palestina.
En estos días y en estos meses se está moviendo contra la guerra el movimiento pacifista mas grande que la historia haya jamás conocido, Rachel Corrie es seguramente el símbolo de este movimiento y ha sido matada en la lógica absurda y brutal de la guerra que todos nosotros pacifistas intentamos parar.

Os pido que hagáis pasar esta presentación para hacer conocer el caso esta joven chica, parte de su historia y parte de su empeño.

Para acordarnos: que todavía está en curso un conflicto entre israelies y palestinos, con muchas víctimas civiles inocentes en ambos países y que se debe seguir en presionar para que se encuentre una solución pacifista y duradera.

Stefano Costa (Verdi Milano) - xawcos@tin.it
Traducido por Giuseppe Iula y Sergi Alvarez (Barcelona)

8 febrer de 2012 ENTREVISTA DIRECTA por Gemma García

Gemma Garcia miralls@setmanaridirecta.info

Pepe Beúnza, Rafa Rodrigo, Joan Guzmán i Jordi Agulló

Hem de ser insubmisos a un sistem social que és profundament injust”

Tots quatre es van negar a fer el servei militar obligatori als anys 70. Pepe Beúnza va ser condemnat a quinze mesos de presó i divuit a un batalló de càstig al Sàhara Occidental. Rafa Rodrigo va passar un any i mig a diversos centres penitenciaris. Joan Guzmán va abandonar la mili a mitja instrucció i va patir més de dos anys de presó. Jordi Agulló, després de dos anys, tres mesos i tres dies empresonat, va viure clandestinament a Barcelona fins el 1976.

Eren objectors de consciència i van arribar a ser més d’un milió a l’Estat espanyol. Oposant-se a fer qualsevol servei obligatori, militar o no, més de 40.000 joves es van arribar a declarar insubmisos.

L’Institut Català Internacional per la Pau (ICIP) ha decidit concedir el primer premi Constructors de pau al col·lectiu d’objectors i insubmisos.

El dia 29 de febrer, Núria de Gispert, presidenta del Parlament, lliura el premi a Pepe Beúnza, que assegura que hi aniran a dir el que pensen.

Segons Jordi Agulló: “La part de la societat civil és qui ens ha donat el premi. Els polítics s’apunten al carro i, si algú ha de tenir alguna contradicció, són ells”.
Pep Beúnza va ser el primer objector de consciència per raons ideològiques a l’Estat espanyol, però hi havia altres casos a Europa.

Gemma Garcia : Quins eren els vostres referents?

Pepe Beúnza (PB): La meva objecció no s’entén si no parlem de França, de la comunitat de l’Arca, fundada per Lanza del Vasto, on aprenc sobre objecció i no-violència. Tampoc sense els desertors a la guerra d’Algèria, una gent extraordinàriament potent i valenta. Hi va haver un moviment no-violent molt fort contra la guerra d’Algèria. També hi havia objectors suïssos, que encara anaven a la presó, belgues i holandesos. M’havien explicat i donat eines perquè, quan em declarés objector, no caigués al buit. S’havien compromès a donar-me suport.

Rafa Rodrigo (RR): A través d’un mitjà, vaig saber que Pepe havia estat empresonat. Jo era en una caserna, com a sergent d’infanteria, i em va fer reflexionar molt. Vaig començar a enviar-li cartes a la presó i a donar-li ànims. Aleshores, va haver-hi una reacció del comandament militar. Primer, un avís, després, un consell de guerra i em van degradar. Quan em van tornar a cridar a fer la mili com a soldat, m’hi vaig negar. El contacte amb Pepe va ser suficient per fer-me reflexionar a fons. Va canviar la meva vida. Vaig traçar com a objectiu el rebuig al servei militar.

Jordi Agulló (JA): A Alcoi, des del moviment obrer, intentava aplicar les teories de la no-violència, que havia llegit de Gandhi i Martin Luther King, a la lluita obrera contra el sistema i per emancipar la classe treballadora. La mili em va arribar com una sotragada, perquè el que estava aprenent era a ser no-violent. La Joventut Obrera Catòlica (JOC) i el meu ambient em deien que estava boig. Els de la Joventut Socialista em deien que havia d’aprendre del servei militar. Dos mesos abans d’entrar, el març del 71, vam contactar amb el grup que donava suport al Pepe i ho vam coordinar. A Alcoi, es va crear un grup dels Amics de la JOC. Les Joventuts Socialistes no en van voler saber res, malgrat que ho van reivindicar després a un diari de la ciutat de Perpinyà. - “És vergonyós el fet que, amb la quarta part de les despeses en armament, podríem resoldre els problemes bàsics de tota la humanitat: habitatge, menjar, salut, aigua... Que comencin les retallades militars, és el primer que hauríem de fer” -

Joan Guzmán (JG): Jo vivia militant a l’Església catòlica, a les comunitats de base. Vaig anar a la mili a Cartagena i, allà, un amic em va dir que havia fet un parèntesi a la seva vida amb el servei militar, però em va confessar que a la vida no es podien fer parèntesi. Allò em va fer reflexionar. Em vaig negar a continuar. Intentava ser un bon cristià i era allà, fent exercicis de tir per aprendre a ser un bon soldat, una contradicció molt gran. Mai no havia sentit parlar de l’ob jecció de consciència ni de Gandhi, només de l’Evangeli. Quan vaig entrar a la presó, a les cel·les d’incomunicats, el Jordi va obrir la porta amb una poma i em va dir: sóc objector de consciència perquè m’he negat a fer la mili. Aleshores vaig dir: ostres, jo també ho sóc!

Gemma García: Durant el franquisme, hi va haver una forta militarització ideològica i, alhora, des de l’esquerra, hi havia uns referents de la lluita armada molt forts. Quina acceptació té la vostra decisió?

Jordi Agulló: Els militants d’esquerra que eren a la presó i partidaris de la lluita armada tenien una actitud paternalista cap a nosaltres, encara que tàcticament s’utilitzaven mitjans no violents, com les vagues, les manifestacions, la propaganda clandestina. De manera romàntica, es creia en la lluita armada. Pensaven: pobres xiquets, que innocents que són...

Pepe Beúnza: Hi havia de tot perquè era l’època del Che Guevara, del prestigi de la lluita armada, però també de la guerra de Vietnam, dels desertors, de Luther King... L’esquerra creia que calia anar a la mili per aprendre. A la universitat, havia estat implicat al Sindicat Democràtic, m’havien detingut i vaig estar a la presó de Jaén amb presos polítics. Va ser una universitat. Hi havia respecte, però ideològicament discutíem. Encara vaig sortir-ne més convençut. Per la dreta, era una maniobra comunista, soviètica...

Rafa Rodrigo: En plena guerra freda, érem crítics com Orwell. Hi havia dos blocs, però els dos apostaven per la carrera d’armament. Crèiem que no havíem d’entrar a l’OTAN i que calia un desarmament.

Pepe Beúnza : Hi havia una gran mitificació de l’Exèrcit Roig i de l’Exèrcit Popular xinès. Fins i tot discutíem perquè deien que hi havia bombes atòmiques bones, les russes i les xineses, que defensaven el poble i bombes dolentes, les americanes, perquè defensaven l’imperialisme.

Joan Guzmán: L’Església catòlica, als anys 70, cohabitava amb l’exèrcit, hi havia capellans castrenses. Les comunitats de base eren més crítiques, però, tot i així, la visió que tenien, sobretot l’oficial, era molt tancada. L’Església té un cert plantejament de mirar cap a una altra banda...

Gemma García: L’objectiu immediat era acabar amb el servei militar obligatori, però, com a antimilitaristes, per quina societat lluitàveu?

Pepe Beúnza : No hi havia un projecte polític cohesionat, a França començava a haver-n’hi, però hi havia intuïcions. Crèiem que la riquesa havia d’estar repartida i que les armes havien de desaparèixer. Ja començàvem a dir allò de “Gastos militares para gastos sociales”. Pensàvem que la societat havia d’estar al servei de la persones i no del benefici. Gandhi parlava molt del treball manual i nosaltres donàvem importància al treball agrícola, defensàvem els productes de proximitat, consumir el que produeixes. Volíem que s’eliminés la des- pesa militar, buscàvem el desarmament i crèiem que era important entrenar la gent en les tècniques de defensa popular no-violenta. L’objecció de consciència era un pas cap al desarmament. - “Lamentablement, ara, l’exèrcit ha guanyat cert prestigi. Voldria recordar que les conquestes no són per sempre” -

Rafael Rodrigo: Des de la meva formació cristiana, havíem cregut realment en la pau, en la col·laboració i en la cooperació. Però trobem que hi ha uns exèrcits que, en lloc de col·laborar, assimilen tots els recursos econòmics i confronten. Si realment volem solucionar els problemes de la humanitat, s’ha de llevar allò que ens enfronta, les guerres. Era utòpic i és utòpic, però n’estem convençuts.

Pepe Beúnza : Ara diuen que s’ha de retallar, doncs que retallin el que gastem en armament. És vergonyós el fet que, amb la quarta part de les despeses en armament, podríem resoldre els problemes bàsics de tota la humanitat: habitatge, menjar, salut, aigua... Que comencin les retallades militars, és la primera despesa inútil que hauríem d’eliminar

Gemma García:  . L’acceptació de la repressió enfortia la denúncia?

Pepe Beúnza Un general era molt fort, però era un home com tots nosaltres, la seva força era la nostra obediència. Si animàvem la gent a desobeir, perdia el poder. No cal matar-lo, no cal insultar-lo, només cal no obeir-lo. La gent obeïa perquè tenia por de les conseqüències. Quan la gent va estar disposada a anar a la presó, vam agafar una força extraordinària. Érem més forts que l’Estat i la dictadura. A partir d’aquí, es va estendre. Ho vam veure durant els anys 90 amb els insubmisos: 300 insubmisos a la presó. Quan la gent perd la por, anima la gent a perdre la por. Les presons ja no són tan poderoses i l’exèrcit i el tirà tampoc. Fèiem servir la presó com un vehicle de publicitat i propaganda.

Rafael Rodrigo  No teníem vergonya de fer-nos presents als mitjans i transcendia. Era acció al carrer.

Jordi Agulló: També es va produir una degradació enorme de l’exèrcit espanyol, que era molt feixista, un desprestigi enorme. Hi havia molts suïcidis a l’exèrcit.

Pepe Beúnza: Des de la mili, feien tantes bestieses que ens ajudaven molt en les nostres campanyes.

Gemma García:Tot i així, les conseqüències eren dures. Com us preparàveu?

Rafael Rodrigo: Als serveis civils com el de Can Serra, hi havia objectors i gent que s’hi apropava per preparar-se un poquet i fer vida en comunitat. Només a València, hi havia tres serveis civils: al barri del Crist, a Benimàmet i a la Malva-Rosa.

Jordi Agulló: De totes maneres, van prohibir les tortures, els càstigs físics a l’exèrcit, l’any 70.

Pepe Beúnza: Vaig començar a parlar amb gent que havia passat per la presó. Més tard, amb la insubmissió, sí que es feien cursos per entrar a la presó, però, en aquella època, era més difícil. Feia ioga per poder controlar els nervis i la respiració i per mantenir el cos en forma. Feia treballs manuals, artesania, tocava la flauta. Un dia a la setmana, feia un dejuni per si havia de fer vaga de fam. I em vaig fer un reconeixement psiquiàtric, perquè a l’activista Gonzalo Arias, que havia sortit dues vegades demanant eleccions lliures a l’Estat, l’havien tancat al manicomi. Jo pensava: si em porten al manicomi, almenys poder dir que vaig entrar-hi bé, perquè no sabia com en sortiria. També volia saber si, en una situació molt dura, podria resistir. El que era important era el grup de suport, a València, a Barcelona, a Madrid... Donava sentit a l’acció, no era només una acció individual, sinó també política.

Gemma García   L’any 2001 es va acabar la mili obligatòria, tot i que es preveia que acabés el 2012. L’Estat estava desbordat?

Pepe Beúnza: Hi ha molt factors, però s’ha de dir que temien que no hi hagués ningú i van haver d’avançar el final. Van fer-ho a corre-cuita, no estaven preparats per al servei militar voluntari. Va ser mèrit dels insubmisos.

Jordi Agulló: Es van veure desbordats. Lamentablement, ara, l’exèrcit ha guanyat cert prestigi. Voldria recordar a la joventut que les conquestes no són per sempre. La història té avanços i retrocessos. A Grècia, per exemple, hi ha 300.000 persones fent la mili cada any...

Pepe Beúnza: els objectors són perseguits...

Jordi Agulló: I a Turquia, la militarització és tan forta que les pròpies famílies desterren els objectors o els agredeixen. La joventut que s’ha alliberat de la mili ha de pensar que no ha estat gratuït i que no és per sempre.


Gemma Garcia :L’estratègia per prestigiar l’exèrcit ha estat la seva humanització?

Pepe Beúnza: No existeixen guerres humanitàries ni campanyes humanitàries. L’exèrcit sempre s’ha disfressat de bones raons. Un nen que vingui al món té quinze condemnes a mort, que és el que toca a cada persona del total d’armament atòmic que tenim acumulat. Quan el que hauria de tenir és dret a menjar, a un habitatge, a la salut, a la cultura, a l’amor, a una família... L’exèrcit genera molts beneficis i hi ha l’excusa dels llocs de treball. Però qualsevol inversió que es faci en qualsevol sector que no sigui l’armamentístic, segons Leontief, un Premi Nobel d’Economia, crea una vegada i mitja, dos o tres més que el dedicat a armament.

Joan Guzmán  L’exèrcit existeix per mantenir l’statu quo. Sempre ha estat així i la majoria vivim en la por: de perdre la feina, de quedar-te sol, de la crisi... són maniobres del poder per mantenir la situació. Però hi ha moments, com el cas de l’objecció, en què algunes persones concretes es rebel·len a pesar de l’amenaça. Jo pensava que passaria, com a mínim, deu anys a la presó. Si m’haguessin dit que m’afusellarien, estava tan convençut que m’ho hagués jugat tot. Si hi hagueren moltes persones en un moment donat, perdérem la por i fórem disposats a desobeir...

Gemma García La consciència està com adormida o xantatgejada per la por. Des del moviment del 15-M es va cridar: “Hem perdut la por”. Què us semblen les estratègies no violentes del moviment del 15-M i, en concret, de la resistència als desnonaments?

Pepe Beúnza: El 15-M va ser un miracle, que la policia carregués d’una forma tan brutal i la gent aguantés d’aquella manera va ser eficàcia extraordinària. Tothom té dret a un habitatge digne. La gent que fa resistència no-violenta o ocupa no només tenen dret a fer-ho, sinó l’obligació. L’obligació de tenir un habitatge digne. Si hi ha habitatges buits... Hem passat d’una dictadura franquista a la dictadura financera internacional i hem de continuar sent objectors insubmisos a un sistema social que és profundament injust i que provoca la infelicitat de la gent.

Jordi Agulló: S’hauria de fer un dia general de presa i ocupació de tots els habitatges buits, organitzat des de la societat civil, el 15M, les associacions de veïns. Multiplicar l’efecte. Hi ha les bases per a una gran conquesta, hi ha una gran riquesa que es perd perquè no s’ajunta. Aquí resideix el gran repte.

Rafael Rodrigo: El 15-M fins i tot ha replantejat la pròpia transició. Jo crec que nosaltres vam ser els indignats del 71.

Fotos
Protesta en favor d’objectors d’Itàlia, l’Estat espanyol i Portugal celebrada al Vaticà (Roma) l’any 1971 -Arxiu Pepe Beúnza Postal de suport a objectors empresonats (1976) -Arxiu Pepe Beúnza

lunes, 2 de abril de 2012

DISCURSO DE PEPE BEUNZA EN LA RECEPCIÓN DEL PREMIO "CONSTRUCTORES DE PAU"



Hoy doy gracias a la vida por haberme dado tantos amigos, tan luchadores, tan pacíficos y tan generosos. Aquí me acompañan de todas las etapas, la objeción individual, la objeción colectiva, la objeción plantada y de la espectacular insumisión. Tambien Lluis Fenollosa y Angels Recasens de los primeros grupos de apoyo y que fueron a la carcel por pedir mi libertad. En nombre de todos recojo con orgullo y agradezco este premio “Constructors de Pau 2011” del Institut Catala Internacional per la Pau.

Querria destacar que los que más se lo merecen son los insumisos porque ya en democracia con su coraje, aguantando muchos años de procesos, cárceles, con acciones noviolentas de gran imaginación, y con el apoyo social del espectacular crecimiento de la objeción de conciencia, conseguimos la desaparición del Servicio Militar Obligatorio (SMO) y casi también, el sueño de todos los pacifistas, que era vaciar los cuarteles.

El fin de la mili estaba previsto para 2012 y tuvo que ser adelantado diez años, para evitar el desprestigio total de unos cuarteles vacios. Fueron treinta años de dura campaña noviolenta con un balance espectacular. Casi un millón de objetores, 30.000 insumisos y más de mil años de cárcel cumplidos, que acabaron con el SMO.

Hemos de destacar el magnífico trabajo de apoyo de los familiares y amigos porque nosotros escogimos ir a la carcel pero nuestros padres no escogieron tener un hijo preso y por esa razón tuvieron problemas y sufrimientos. El premio tambien es para ellos.

Estamos obligados a recordar a Kike Mur, insumiso que murió en la prisión de Torreros (Zaragoza) en 1997 en condiciones poco aclaradas. Su sacrificio no fue estéril aunque los responsables no fueran juzgados. Los jóvenes que hoy se libran de la esclavitud del SM deberían recordar con gratitud su vida, como la recordamos nosotros. Tambien hemos de explicar que todavía hay paises de Europa como Grecia o Turquía donde los objetores son perseguidos y encarcelados.

Pero hemos de seguir. Hemos pasado de una dictadura franquista a una dictadura financiera internacional a la que hemos de ser tambien insumisos. No se puede llamar crisis a una economía que permite que los doce más ricos de España sigan disfrutando de enormes beneficios mientras la mayoría sufre carencias básicas en un estado de derecho.

Hemos de seguir porque no hay conquistas sociales para siempre. Estamos viendo como se pierden mejoras en sanidad, enseñanza, servicios sociales etc. de lo que era un principio de sociedad de bienestar conseguida con muchas luchas y penalidades.

Dicen que no hay dinero, pero nosotros sabemos dónde está. Es un escándalo que hay que denunciar con todas nuestras fuerzas. Con la cuarta parte de lo que el mundo gasta en armamento se podrían eliminar los problemas básicos de la humanidad.

El eslogan : “menos armas más escuelas o gastos militares para gastos sociales”tenía vigencia cuando empezamos en 1971 y lo sigue teniendo ahora con mucha más razón.

Hemos nacido para disfrutar de la vida en este generoso planeta que como decía Gandhi, da suficiente para cubrir las necesidades de todos pero no para la codicia de unos pocos.

Es monstruoso pensar que cada niño que viene al mundo, en vez de recibir lo necesario para una vida digna, es decir, comida, casa, amor, cultura etc. Recibe quince condenas a muerte que es lo que nos toca a cada uno del enorme arsenal atómico acumulado. Esto hace que sea un milagro cada dia que vemos salir el sol.

Hemos escogido un adversario poderoso, el complejo militar industrial que saca beneficios económicos de la muerte y la destrucción. Somos muchos pero no los suficientes. Por eso hemos de aprender a superar nuestras diferencias, a crear complicidades porque nuestra división es su fuerza.

Si queremos sobrevivir como especie especie humana, el desarme es un objetivo prioritario porque ningún ejercito nos puede defender de un ataque con armas atómicas, quimicas o bacteriológicas. Por eso todo gasto militar es un gasto inutil para nuestra seguridad y de esta realidad hemos de convencer tambien a los militares.

Pero queremos ser positivos; hemos de pasar de una cultura de muerte, capitalista i depredadora, de despilfarro, competencia, miedo, velocidad, egoismo, a una cultura de paz, donde la vida sea sagrada, basada en la cooperación, la generosidad, la proteccion del débil, la alegría, la sencillez, la compasión, valores que nos hacen personas y a las sociedades mas felices.

Hemos de potenciar las organizaciones de paz para que puedan canalizar la enorme aspiración de los ciudadanos, para construir una sociedad mas justa y pacífica donde el progreso sea el reparto de la riqueza.

Catalunya, nación sin ejercito, está en una magnífica situación para crear unas fuerzas de paz noviolentas que nos permitan intervenir en los conflictos en tareas de inter posicion, mediación, inmovilización del adversario, dialogo, reconstruccion etc. porque si cuando hay un conflicto, solo tenemos ejércitos armados, la espiral de violencia está asegurada, como vemos continuamente.

Nosotros creemos en la defensa con las armas de la noviolencia. Ningun tirano, ningún invasor es capaz de resistir una huelga general, una campaña de no cooperación o de desobediencia civil. Pero para esto es necesario que la riqueza esté repartida, que la sociedad sea participativa i descentralizada y que el pueblo esté entrenado en estas técnicas.

De momento somos, como decía nuestro maestro Gonzalo Arias, aprendices de noviolentos. Hay mucha historia para explorar pero cuando una campaña sale bien como la que recordamos hoy, hemos de utilizarla para aprender y avanzar. Podemos cambiar las leyes injustas y las sociedades pueden mejorar.

Otro mundo no solo es posible sino que es necesario. La respuesta noviolenta de los jovenes del 15 M a las cargas de la policia nos llena de esperanza. El camino de la noviolencia, con sus fases de confianza, denuncia, no cooperacion, desobediencia civil y sociedad alternativa, es ancho y largo y está lleno de aventuras apasionantes, de emociones, de alegrías y tambien, como es lógico de sacrificios. Es un camino que nos hará libres e independientes. En definitiva, un camino para ser buenas personas. Hay sitio para todos y todas.

Muchas gracias


martes, 20 de marzo de 2012

Gasto Militar y Economía Mundial

Por José Luis Rodríguez | Publicado: 22 de Marzo de 2011

Los gastos militares han tenido un crecimiento vertiginoso en los últimos 70 años. Antes de la segunda guerra mundial estos gastos en todo el mundo se estimaron en unos 48 mil millones de dólares, pero ya en 1972 habían crecido a 240 mil millones[1] y llegaron a 1,4 billones de dólares en 1990[2] (Sivard, 1974; SIPRI, 2010).

La mayor escalada inicial de estos gastos se produjo entre 1939 y 1945, cuando los Estados Unidos gastaron 3,2 billones de dólares a precios constantes del 2002, en tanto que la URSS erogó 582 mil millones de rublos (48 mil millones de dólares) a precios corrientes de esos años y el costo de la guerra para Alemania se estima alcanzó el equivalente a 68 mil millones de dólares también a precios corrientes (Morss, 2010; Podkolzin s/f; Exordio, 2004)).

Durante la guerra fría que puede ubicarse entre 1946 y 1990, los gastos militares se mantuvieron en un proceso de crecimiento asociado especialmente al incremento de las nuevas armas nucleares y al desarrollo de alianzas militares como la OTAN y el Pacto de Varsovia. Adicionalmente, estas erogaciones aumentaron puntualmente con la guerra de Corea (1950-53) y con la guerra de Viet Nam (1965-75).

En términos de su peso en la economía, los gastos militares representaron una fuerte erogación para los principales contendientes de la guerra fría, tanto para Estados Unidos, como para la Unión Soviética. En efecto, estos gastos llegaron a representar el 9,3% del PNB norteamericano en 1960, el 8,1% en 1970, el 4,9% en 1980 y el 5,2% en 1990. En el caso de la URSS se calcula que llegaban al 11,1% del producto en 1960, un 12,0% en 1970, un 12,8% en 1980 y un 14,3% en 1990 (US Government, 2010; Rand, 1989).[3]

Siguiendo la tendencia al crecimiento, el gasto militar total en el mundo alcanzó 1 millón de millones 531 mil millones de dólares en el 2009 medido a precios constantes del 2008, lo que representa un gasto de 224 dólares por habitante del planeta y el 2,7% del PIB mundial (SIPRI, 2010). Estas cifras revelan un incremento del 49% en relación al año 2000, pero en términos per cápita aumentaron un 88,2%. De tal modo el gasto militar actual supera en un 1,1% al que se alcanzó en 1988, en pleno apogeo de la guerra fría (SIPRI, 2010b) y en ese gasto Estados Unidos ha representado en los últimos 20 años más del 50% de las erogaciones.[4]

Los gastos militares del 2009 en más de un 82% se concentraron en 15 países y de ellos 5 países (Estados Unidos, China, Gran Bretaña, Francia y Rusia) gastaron 937 mil millones de dólares, el 61,2% del total mundial. En términos de gasto en dólares por habitante, las mayores erogaciones se producen en Estados Unidos (2,100), Arabia Saudita (1,603) y Francia (1,026). Los mayores incrementos en relación al año 2000 se registran en China (217%) y sólo decrecen en sus gastos en este grupo Japón, Alemania e Italia (SIPRI, 2010).

Esta situación resultaría aparentemente contradictoria tomando en cuenta que después de que concluyó la guerra fría en 1991 con la desaparición de la URSS, pareció que estos gastos tenderían a bajar definitivamente. En efecto, los mismos descendieron un 33% entre 1988 y 1995, pero desde inicios de la presente década volvieron a incrementarse aceleradamente.

Para comprender esta situación, es preciso examinar brevemente el significado económico de los gastos militares y el papel de Estados Unidos como generador fundamental de su dinámica.

II

Los gastos militares tienen en el mundo actual un doble papel: por un lado constituyen la base para el desarrollo de la guerra como instrumento de dominación política por excelencia a través de la fuerza de las armas y por otro, se trata de una peculiar producción de mercancías.

El empleo de la guerra como instrumento de dominación política con posterioridad a 1945 se puso de manifiesto en primer lugar en los conflictos bélicos de las antiguas metrópolis enfrentadas a las guerras de independencia de sus anteriores colonias. Ese fue por ejemplo, el caso de Francia primero en la guerra de Vietnam y posteriormente en la guerra de Argelia, así como el enfrentamiento de Portugal con los movimientos de liberación en sus colonias de Angola, Guinea Bissau y Mozambique en África Por otro lado, la confrontación Este-Oeste estuvo presente en la guerra de Corea en la década de los años 50 y posteriormente en la guerra de Estados Unidos contra Vietnam, aunque en ambos casos se trató esencialmente de guerras de liberación nacional que tuvieron que enfrentarse a la intervención extranjera que buscaba expandir su dominio neocolonial específicamente en Asia.

No obstante, el elemento que más aceleró el gasto militar y que colocó a la humanidad en peligro de su desaparición fue el desarrollo de la carrera de armamentos nucleares entre Estados Unidos y la URSS, que puso de manifiesto lo absurdo de seguir incrementando sin límites la producción de un tipo de armamentos que, ya a partir de un nivel mínimo resultaba suficiente para destruir el planeta.

Contrario a lo que pudiera suponerse, la producción de armamento nuclear no se detuvo con el fin del enfrentamiento entre las dos superpotencias. De tal modo, en el 2009 según SIPRI (2010), existían 22,600 cabezas nucleares en los arsenales del mundo y entre ellas Estados Unidos poseía 9,600 y Rusia 12,000 encabezando la lista que incluye a Gran Bretaña, Francia, China, India, Pakistán, Israel y la RPD de Corea.[5]

La expansión del gasto militar contemporáneo no puede entenderse si no se examinan las peculiaridades de las guerras y de la producción de armamentos como mercancías en el capitalismo. Sin embargo, no debe perderse de vista que ya desde los años 60 varios destacados economistas llamaban la atención sobre los verdaderos objetivos de estos gastos que se resumían en la defensa de la hegemonía global de Estados Unidos; la creación de una plataforma segura para las empresas transnacionales; la creación de un sector de investigación/desarrollo financiado por el gobierno y dominado por el gran capital; la generación de una actitud más complaciente de la población frente a la preparación para la guerra y las guerras permanentes; y absorber la vasta capacidad productiva excedente y evitar el estancamiento, promoviendo negocios de bajo riesgo y altas ganancias para el capital (Bellamy, 2008).

Para alcanzar estos objetivos la producción militar tiene características que la diferencian del resto pues absorbe capital temporalmente ocioso o menos rentable, goza de una demanda cautiva por parte del Estado y garantiza una elevada ganancia monopolista. En su reproducción también se manifiestan un conjunto de particularidades, ya que se produce después que se vende el producto o servicio; como regla el Estado actúa como único comprador, aunque el armamento es también un importante rubro exportable; las armas tienen una alta depreciación moral, por lo que demandan una renovación relativamente rápida; los precios de las transacciones no se rigen por las reglas del mercado; y la producción militar está en mejores condiciones de ser programada en el tiempo al margen de la coyuntura económica (Rodríguez, 1987; Faramazián, 1975).

Tomando en cuenta que la producción de la industria militar no participa en el mercado como otras mercancías y que por otro lado, genera una demanda solvente en la economía, la misma ha jugado un papel anti cíclico después de la segunda guerra mundial al incidir de forma similar al gasto compensatorio propugnado por Keynes, lo que dio lugar al llamado keynesianismo militar como expresión de una política económica favorable al gasto militar (Dierckxsens, 2009; Higgs, 1994).

Sin embargo, históricamente los efectos económicos del gasto militar se diferencian según se valoren a corto o a largo plazo.

A corto plazo, en la misma medida que en la postguerra existió capital ocioso, capacidades industriales subutilizadas, abundancia de materia prima barata y mano de obra temporalmente libre, la industria militar fue un factor de compensación en el ciclo capitalista, lo que incidió en buena medida en los largos períodos de expansión de Estados Unidos, fenómeno que se manifestó claramente hasta la guerra de Vietnam (1965-1975) (Rodríguez, 1987; Perlo, 1980). No obstante, se ha subrayado críticamente que desde la segunda guerra mundial y hasta finales de los años 70 para la economía norteamericana vista en su conjunto “…el efecto estabilizador de la manipulación contracíclica del gasto militar ha sido insuficiente para compensar los efectos desestabilizadores de las fluctuaciones del mismo, resultantes de guerras y programas de rearme. Por consiguiente, en términos generales, la militarización de la economía ha tendido a incrementar la inestabilidad cíclica” (Perlo, 1980).

Al respecto puede decirse que los impactos a corto plazo del gasto militar vieron reducidos sus efectos positivos en la misma medida en que los conflictos bélicos demandaron un creciente desarrollo tecnológico y dejaron de tener un efecto multiplicador significativo en el resto de la economía. Ya esta situación se apreciaba nítidamente en los años 60 cuando se concluyó que “…la nueva tecnología de la guerra ha reducido el poder de los gastos en armamentos como estímulos de la economía (…) Es común que la guerra se convierta cada vez más en materia de ciencia y tecnología y que cada vez sea menos cuestión de hombres y de armas.”[6] (Baran y Sweezy, 1969). La elevación del costo de los combates en la guerra convencional se expresa también en el hecho de que matar un enemigo costaba a Estados Unidos 21 mil dólares en la primera guerra mundial, pero ya en la segunda guerra mundial este costo se elevó rápidamente a 200 mil dólares (Faramazián, 1975).

A esto habría que añadir las negativas consecuencias que a mediano y largo plazo tienen los gastos militares en la economía.

En efecto, los gastos militares en la medida en que absorben una importante proporción de los gastos en ciencia y tecnología, sustraen recursos para el incremento de la productividad en la industria civil. De tal modo, pueden apreciarse las diferencias entre Estados Unidos y Europa cuando entre 1984 y 1993 los gastos de R&D del gobierno norteamericano tuvieron en un 64% un objetivo militar, mientras que esa proporción en el caso europeo fue sólo del 30%, lo cual favoreció el avance del viejo continente (Higgs, 1994).[7]Consecuentemente, mientras que la productividad del trabajo creció entre 1960 y 1973 un 9,0% en Japón y un 4,5% en la RFA, en Estados Unidos aumento sólo un 2,1%. Esta situación se agudizaría aún más en los años 70 y 80 cuando al productividad en Norteamérica se deterioró aún más (Rodríguez, 1987).

Igualmente la inyección de liquidez a la circulación como la que produce la expansión del gasto público con propósitos militares sin una contrapartida mercantil, genera inflación, lo que incide negativamente en la economía. En ese sentido, aunque no hay una correlación exacta entre tasa de inflación y ritmo de crecimiento del gasto militar, basta observar lo ocurrido desde la segunda guerra mundial hasta 1990 para apreciar el incremento de los precios al aumentar significativamente el gasto militar.[8]

Finalmente ya desde los años 70 del pasado siglo era verificable que existe una correlación inversa entre la tasa de crecimiento económico y la proporción del PNB que se destina al gasto militar.[9]Esa tendencia se ha puesto de manifiesto también en los últimos años, aunque de forma más atenuada e indirecta.

III

Concentrando la atención en el gasto militar de Estados Unidos se puede apreciar con mayor claridad sus negativos efectos económicos globales.

En la etapa de la guerra fría los Estados Unidos invirtieron en gastos militares alrededor de 10 billones de dólares a precios constantes de 1992. De tal forma, entre 1948 y 1989 la economía norteamericana creció a un ritmo del 3,8% promedio anual, en tanto el gasto militar lo hacía al 1,9% absorbiendo como promedio el 7,6% del PNB en el período (Higgs, 1994).

Concluida la etapa de la guerra fría en 1990 los gastos militares de Estados Unidos medidos a precios constantes, alcanzaron 461,2 mil millones de dólares, un 5,2% del PIB y 10 años después se habían reducido a 361,3 mil millones un 3% del PIB. Ello no significó sin embargo, que una vez desaparecida la URSS no existieran otros pretextos como la lucha contra el narcotráfico para mantener un elevado presupuesto bélico.

Pero sería con posterioridad al 11 de septiembre del 2001 que la administración republicana de George W. Bush encontró el argumento ideal para lanzar una guerra contra el terrorismo supuestamente asentado en Afganistán, pero que tendría como verdadero objetivo el dominio del Medio Oriente como principal región productora de petróleo del mundo y como los principales antagonistas a liquidar Irak e Irán, países ambos que se enfrentaban de diversa forma a los intereses norteamericanos y a las grandes empresas transnacionales petroleras, a lo que se añadiría Afganistán, cuyas riquezas naturales no han pasado inadvertidas para los propósitos expansionistas de Norteamérica.

Con el fin de alcanzar sus objetivos el gobierno de Estados Unidos ha gastado entre el 2001 y el 2009 1,08 billones de dólares en la llamada guerra contra el terrorismo[10]

Actualmente se conoce cómo se produjo la preparación y ejecución de la guerra en Irak, desatada a partir de la manipulación de la opinión pública producto de la supuesta existencia de armas de destrucción masiva en ese Estado por demás calificado por los medios masivos de comunicación como un “santuario del terrorismo internacional”.

Paralelamente también hoy se sabe que la guerra contra Irán se concibió desde el propio 2003. Múltiples documentos muestran su modelación en los llamados escenarios TIRANNT,[11] así como la sistemática preparación de la opinión pública mediante un proceso de “satanización” del gobierno iraní.

Sin embargo, a diferencia de lo sucedido con Irak y Afganistán, en el caso de Irán se ha presentado un fenómeno mucho más peligroso. En tal sentido, se desarrollaron para esta guerra en preparación nuevas concepciones estratégicas de la doctrina bélica, generalizándose el concepto de “guerras humanitarias” y la manipulación de la verdadera naturaleza del arma nuclear, al convertirla en un “arma táctica” utilizable en un limitado teatro de operaciones militares, sin mayores efectos colaterales. En relación a estos preparativos, ha tenido también una importancia especial el fortalecimiento militar de Israel entre 2004 y 2005 (Chossudovski, 2010b).

Consecuentemente con su política de dominación mundial, a partir del 2001 los gastos militares de Estados Unidos a precios constantes del 2005 se incrementaron pasando de los ya mencionados 361,3 mil millones de dólares en el año 2000, a 626,2 mil millones en el presente año, lo que representa un crecimiento del 73,3% y una proporción del PIB que evolucionó en este período de un 3% al 4,9% (US Government, 2010).

El financiamiento de esta escalada militar ha tenido una repercusión mucho más profunda en los últimos 10 años en relación a períodos anteriores, incidiendo fuertemente en el déficit del presupuesto federal norteamericano y en el nivel alcanzado por la deuda pública.

En efecto, si bien los gastos militares en 1970 representaron el 8,1% del PIB de Estados Unidos, el déficit presupuestario era sólo del 0,3% y la deuda pública llegaba a 380,9 mil millones de dólares, es decir el 37,6% del PNB. Sin embargo, veinte años más tarde en medio de la guerra de las galaxias desatada por la administración de Reagan, el gasto militar era el 5,2% del PNB y la deuda pública se había disparado a 3,2 billones de dólares, por lo que era el 55,9% del PNB.

En el año 2000 se había alcanzado un presupuesto superavitario equivalente al 2,5% del PNB, pero la deuda había crecido hasta 5,6 billones, un 58% del producto de ese año. Sin embargo, esta situación entró en un proceso de crecimiento descontrolado del gasto público con la administración de George W. Bush y ya al cierre de su mandato dejaba un gasto militar equivalente al 4,3% del producto, un déficit presupuestario del 3,2%, y una deuda pública que creció un 77%, llegando a 9,9 billones de dólares.

La administración de Barack Obama lejos de revertir esa tendencia o al menos frenarla, ha llevado a niveles record el desbalance de las cuentas públicas norteamericanas. De tal modo, en el 2010 el déficit fiscal llegará a 1,6 billones, un 10,6% del PNB, pero la deuda se habrá elevado a 13,8 billones, un 94,3% del producto y dos veces y media más elevada que hace 10 años (US Government, 2010 y US Statistical Abstracts, 2009).

Ciertamente en el enorme déficit que se ha registrado en los últimos dos años ha incidido de forma decisiva la aprobación de los paquetes de rescate financiero implementados para enfrentar los efectos de la crisis, así como el creciente desbalance comercial norteamericano, pero al mismo tiempo, en estas condiciones ya no es posible una expansión del gasto militar a costa del presupuesto público sin poner en peligro el equilibrio financiero indispensable para el funcionamiento del sistema.[12] Frente a esta situación se han elaborado propuestas en el Congreso norteamericano para lograr una reducción del gasto militar en el próximo decenio por un billón de dólares (Barney and Paul, 2010) y en las proyecciones de la Casa Blanca para el 2015 se incluye una reducción del presupuesto de defensa del 12% (US Government, 2010).[13] No obstante, la viabilidad de estas propuestas resulta muy cuestionable, ya que no son compatibles con la lógica de funcionamiento del capitalismo estadounidense en la actualidad.

Todos estos fenómenos no pueden ser analizados al margen de la crisis global que estalló en el 2008 y la financierización de la economía que se encuentra entre sus causas más visibles donde el “…elemento esencial de la presente coyuntura de crisis global es, sin duda, el descalabro que provoca la crisis financiera, producto del inusitado nivel de especulación con los créditos y títulos de valor.” (Rodríguez, 2010, 23)[14]

En la crisis actual ha ocurrido que la economía norteamericana no ha recibido un impulso anti cíclico del creciente gasto militar, sino que al desplazarse en centro de gravedad de las ganancias extraordinarias a la esfera de la especulación, ha tenido que ser la transferencia directa de recursos públicos a través de los paquetes de rescate financiero los que han reflotado con toda urgencia el sistema, al menos temporalmente.[15]

Por otro lado, dadas las especificidades de la industria militar en la reproducción capitalista, al igual que ha ocurrido en otras crisis, el sector militar de la economía en el caso de Estados Unidos ha sido afectado en una medida muy inferior en comparación con el resto de los sectores, situación diferente a lo que ocurre en Europa, donde la industria bélica no ha escapado al impacto de la depresión que afecta a las otras ramas de la economía (GRIP, 2010 y Justo, 2010).

Igualmente a lo sucedido en otras coyunturas recesivas, el impacto de la crisis no aminoró la tendencia al incremento de las ganancias monopolistas del complejo militar industrial norteamericano, cuya actuación de hace más compleja (Ross, 2009).

De tal modo, mientras que el rendimiento de las acciones del grupo S&P 500 entre 2006 y 2009 bajó un 32%, el de las compañías Lookheed Martin creció un 34,1%; General Dynamics un 47,6%; Northop Grumman un 13,8% y Raytheon un 86,7% (Morss, 2010).[16]Estas cuatro compañías acumularon ganancias por 6086 millones de dólares solamente en el año 2008 (SIPRI, 2010).

Un elemento de importancia en el negocio de las armas es la exportación a otros países, negocio que permite recuperar rápidamente la inversión con altas ganancias. De tal modo, entre 1950 y 2009 en el mundo se vendieron por este concepto 1,656 billones de dólares en armamentos. En el 2008 estas ventas alcanzaron 384,7 mil millones de dólares, que en una proporción del 40% provenían de la Unión Europea, en un 27% de Estados Unidos y en un 26% de Rusia (SIPRI, 2010 y 2010a).

Las principales ventas se realizaron a países que constituyen la punta de lanza de Estados Unidos en diferentes regiones del mundo como Israel, Corea del Sur, Taiwan, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. También adquieren cantidades importantes de armamento las llamadas economías emergentes como China, la India y Brasil, así como países en desarrollo de nivel medio como Turquía y Suráfrica.

IV

En otras regiones del mundo también se ha incrementado el gasto militar en los últimos años, ocurriendo los mayores crecimientos en Rusia y China.

En el caso de Rusia es conveniente recordar la negativa repercusión que tuvieron los gastos militares en la economía de la antigua Unión Soviética, donde estas erogaciones llegaron a representar alrededor del 15% del PNB entre 1960 y 1990, cifra que mas que duplicaba la proporción invertida por Estados Unidos en esos años (Global, 2009). Con posterioridad al fin de la guerra fría estos gastos disminuyeron hasta el año 2000 como producto de un proceso de desarme unilateral que se produjo bajo el gobierno de Boris Yeltsin, que prácticamente desmanteló el complejo militar industrial ruso en 1997 obedeciendo a las presiones de Occidente.

A partir del año 2000 Rusia ha iniciado un proceso acelerado de reconstitución de su poderío militar tomando en cuenta la creciente amenaza de Estados Unidos y la OTAN, que prácticamente han rodeado al país de bases militares asentadas en Europa oriental y en el espacio postsoviético (Rozoff 2010, 2010a). De tal forma, en los últimos diez años los gastos militares se duplicaron, alcanzando un estimado de 61 mil millones de dólares, es decir un 3,5% del PIB en el 2009 (SIPRI, 2010b). Por otro lado, el presupuesto del 2011 será de 63 mil millones de dólares y se espera invertir 730 mil millones en el próximo decenio (Johnson, 2010).

En el caso de China los gastos militares crecieron moderadamente en los años 90 del pasado siglo hasta llegar al 1,8% del PIB en el 2000. Sin embargo, entre ese año y el 2009 estos gastos se triplicaron, lo cual obedece a necesidades de defensa del país frente a las cada vez más visibles amenazas de agresión directa por Estados Unidos. Estos gastos alcanzaron un estimado de 98,8 mil millones de dólares en el 2009, que equivalen a un 2% del PIB (SIPRI, 2010b).[17]

El negativo impacto del gasto militar si bien se puede apreciar en las economías más desarrolladas, es aún más devastador en los países subdesarrollados, donde ha ido creciendo aceleradamente en virtud de múltiples factores. Al respecto se ha señalado “El clima internacional de tensión y violencia generado por la política agresiva de las potencias imperialistas y sus gendarmes regionales, las agresiones y presiones directas o indirectas para desestabilizar o destruir procesos revolucionarios y defender intereses neocoloniales, los conflictos regionales muchas veces alentados por esos mismos intereses, son los principales factores que han contribuido a la incorporación de los países del Tercer Mundo a la carrera armamentista.” (Castro, 1983)

La evolución de los gastos militares en el mundo subdesarrollado muestra un aumento de 33 mil millones de dólares en 1972 a 81,3 mil millones en 1981,[18] elevándose a 364,7 mil millones en el 2008.[19] De tal forma, su participación en los gastos de todo el mundo casi se ha duplicado en los últimos 30 años, pasando de un 16% en 1982, a un 28,8% en 1999 y a un 30,3% en el 2009 (Castro, 1983; Gasto Militar, 2000; SIPRI, 2010).

Paradójicamente, son las regiones más pobres donde más ha crecido el gasto militar en los últimos diez años. Así en África los mismos han aumentado un 62% y en Asia/Oceanía un 67%, cifras superiores al promedio mundial de un 49% (SIPRI, 2010).

Adicionalmente se sigue manifestando la tendencia a dedicar más recursos a fines bélicos que a propósitos sociales entre los países más empobrecidos que son los que más los requieren. Así por ejemplo, Eritrea dedicó alrededor del 2005 un 24,1% de su PIB a gastos militares y sólo un 1,8% a salud pública y Burundi asignó un 6,2% a gastos militares y un 0,8% a salud pública. Otros como Arabia Saudita a pesar de que cuentan con abundantes recursos provenientes de sus ingresos petroleros, dedicaron el 8,2% de su PIB a gastos militares en comparación con un 2,5% a la salud pública (PNUD, 2007).

Las negativas consecuencias del desvío de recursos hacia gastos militares totalmente improductivos en los países subdesarrollados se suman al impacto del saqueo a que son sometidos estos pueblos por los países capitalistas más avanzados en una escalada que no muestra signos de atenuarse en el futuro inmediato.

V

En la actualidad la economía mundial se enfrenta a una incierta recuperación económica que tiene en el nivel de desempleo, los déficits fiscales y el nivel de la deuda pública las principales amenazas para su materialización. En ese contexto, los crecientes gastos en armamentos refuerzan la tendencia al estancamiento en la misma medida en que las condiciones que los llevaron a jugar un papel anti cíclico a corto plazo han desaparecido casi completamente.

Esto no significa que la transferencia de recursos públicos por la vía de los gastos de defensa deje de representar un importante elemento en el modelo de acumulación capitalista y en la reproducción del sistema en estos momentos. Sin embargo, la fuente de recursos para alimentar los presupuestos del Estado presenta una situación incierta en el futuro inmediato y pone en peligro la continuidad de este jugoso negocio para el capital transnacional.

Adicionalmente, la perspectiva de una u otra evolución económica se ensombrece si se tiene en cuenta la actual coyuntura bélica en ciernes (Clairmont, 2009) donde el mundo se ve hoy amenazado por una conflagración de inconmensurables proporciones producto de la irresponsable amenaza de empleo del arma nuclear para satisfacer los intereses expansionistas norteamericanos en el Medio Oriente, lo que pone en peligro la existencia misma de la humanidad (Castro, 2010 y 2010a).

Noviembre del 2010

BIBLIOGRAFÍA

-Baran, Paul y Paul M. Sweezy (1969) “Capital monopolístico” Editorial de Ciencias Sociales, La Habana. Capítulo VII.

-Barney, Frank and Ron Paul (2010). “Why We Must Reduce Military Spending” Huffinton Post, July 6, 2010 en www.wilblogforfood.typepad.com

-Berrigan, Frida (2010). “A Way Forward Reexamining the Pentagon’s Spending Habits” Foreign Policy in Focus, July 10, 2010 en www.willblogforfood.typepad.com

-Bellamy Foster, John et al (2008) “The US Imperial Triangle and Military Spending” Monthly Review October 2008 en www.monthlyreview.org

-Bumiller, Elizabeth (2010) “The War: A Trillion Can Be Cheap” New York Times, July 25, 2010 en www.nytimes.com

-Caputo, Orlando (2010) “Crítica a la Interpretación Financiera de la Crisis y Nuestra Interpretación” Octubre 6 de 2010 en www.rebelión.org

-Castro, Fidel (1983). “La crisis económica y social del mundo” Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana. Capítulo 11.

-Castro, Fidel (2010) “El origen de las guerras” Reflexión, julio 11 de 2010 en www.cubadebate.cu

-Castro, Fidel (2010a) “Mensaje a la Asamblea Nacional del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz” agosto 7 de 2010 en www.cubadebate.cu

-Chossudovski, Michael (2010) “Preparing for World War III. Targeting Iran. Part I. Global Warfare” Global Research, August 1, 2010 en www.globalresearch.ca

-Chossudovski, Michael (2010a) “Towards a World War III Scenario? The role of Israel in Triggering an Attack on Iran Part II The Military Road Map” Global Research, August 13, 2010. En www.globalresearch.ca

-Chossudovski, Michael (2010b) “Amenaza de guerra nuclear y la crisis económica” Conferencia en el Centro de Investigaciones de la Economía Mundial, La Habana, octubre 4 de 2010.

-Chossudovski, Michael (2010c) “War and Economic Crisis” en M. Chossudovski and Andrew G. Marshall, Editors The Global Economic Crisis, Global Research Publishers, Montreal, 2010.

-Clairmont, Frederic (2009) “Is A Mayor War a Possibility In 2009? The Historical Antecedents” Global Research, February 27, 2009 en www.globalresearch.ca

-Colectivo de autores (1977) “Historia de la URSS en tres partes” Editorial Progreso, Moscú. Tomo 3.

-Dale Scott, Peter (2010) “Martial Law, the Financial Bailout and War” en M. Chossudovski and Andrew G. Marshall The Global Economic Crisis, Global Research Publishers, Montreal, 2010.

-Dierckxsens, Wim et al (2009). “La economía de guerra ante la Gran Depresión del siglo XXI: keynesianismo militar y complejo militar industrial” en www.observatoriodelacrisis.org

-Exordio (2004) “La Segunda Guerra Mundial. La Economía Alemana 1920-1945” en www.exordio.com

-Faramazián, R.(1975) “Los Estados Unidos: militarismo y economía” Editorial Progreso, Moscú.

-Freytas, Manuel (2010) “Comercio de la muerte: Todo se ajusta menos el gasto militar” julio 3, 2010 en www.iarnoticias.com

-Gasto Militar (2000) Gasto Militar Mundial Informe resumido en www.superarlaviolencia.org

-Global Security (2009) “Russian Military Budget” en www.globalsecurity.org/military/world/russia/mo-budget.htm

-Godinez, V. (2006) “Estados Unidos: gasto militar y ciclo económico” El Economista de Cuba en www.eleconomista.cubaweb.cu

-GRIP (2010) “Despenses Militaires, Production et Transferts d’ Armes. Compendium, 2010” Groupe de Recherche et d’ Information sur la Paix et la Securité, Bruxelles en www.grip.org

-Higgs, Robert (1994) “The Cold War Economy” June 1, 1994 en www.independent.org

-Higgs, Robert (2010) “Spiralling War Economy: Defense Spending Is Much Greater than You Think” Global Research, April 20, 2010 en www.globalresearch.ca

-Inflation Data (2010) Historial Inflation en www.inflationdata.com

-Johnson’s Russia List (2010) UPI Moscow, November 10, 2010 en www.cdi.org

-Justo, Marcelo (2010) “Más gasto militar a pesar de los ajustes” BBC Mundo, Julio 2 de 2010 en www.bbc.co.uk

-Katz, Claudio (1995) “Tecnología y Economía Armamentista” Revista Nueva Sociedad Nº 138 en www.lahine.org

-Lobe, Jim (2010) “Estados Unidos: Presupuesto de defensa en curso descendente” IPS, Washington, Septiembre en www.ipsnoticias.net

-Martínez S., J. Manuel (1999). “Gasto militar: producción y venta de armas” Revista Laberinto Nº 11 en www.laberinto.uma.es

-Morales, Esteban (2005) “El complejo militar industrial. Militarismo transnacional” CESEU, UH en www.uh.cu

-Morss, Elliott R. (2010) “The Economics of US Military Interventions. The Numbers (Part 1)” Seeking Alpha, August 13, 2010 en www.seekingalpha.com

-Office of the Secretary of Defense (2010) “Military and Security Development Involving The People’s Republic of China. Annual Report to Congress” Washington en www.defense.gov

-Perlo, Víctor (1980) “La economía inestable” Editorial de Ciencias Sociales, La Habana.

-PNUD (2007) “Informe sobre Desarrollo Humano 2007-2008” Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, Nueva York.

-Podkolzin, A. “Ensayo de historia de la economía de la URSS” Editorial Progreso, Moscú s/f.

-Quinn, James (2008). “The Economic Cost of the Military Industrial Complex” Seeking Alpha, August 30, 2008 en www.seekingalpha.com

-Rand National Defense Institute (1989) “Long Term Economic and Military Trends 1950-2010” The Rand Corporation, Santa Mónica, April 1989.

-Rodríguez, José Luis (1987). “Los gastos militares en la economía norteamericana actual” en La economía internacional. Problemas actuales, Editora Política, La Habana.

-Rodríguez, José Luis (2010) “La crisis global. Orígenes, naturaleza y desafíos” en Globalización y Problemas del Desarrollo. Balance de una década, AEALC y ANEC, Santiago de Chile, 2010.

-Ross, Sherwood (2009) “Winners and Losers in the American Warfare State” en www.countercurrents.org

-Rozoff, Rick (2010) “Pentagon’s Gateway Into Former Warsaw Pact Soviet Nations” Global Research, April 17, 2010 en www.globalresearch.ca

-Rozoff, Rick (2010a). “US Led Militarization of the European Union: Nato Provides Pentagon Nuclear Missile And Cyber Shields Over Europe” Global Research, September 22, 2010 en www.globalresearch.ca

-Sánchez, H. (2009) “El Pentagon System y el Complejo Militar Industrial estadounidense: una aproximación” Nómadas Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas Nº 3, Madrid en www.ucm.es

-Saxe-Fernández, John (1993) “Estados Unidos: nuevas perspectivas” Revista Política y Cultura Nº 002, México en www.realys.uaemex.mx

-SIPRI (2010) “Yearbook 2010” Stockholm International Peace Research Institute, Solna, Sweden. Chapter 5 Military Expenditure, en www.sipri.org/yearbook/2010/files/SIPRIYB201005-AB.pdf

-SIPRI (2010a) “Arms Transfer Database” en www.sipri.org

-SIPRI (2010b) “Database” en www.milexdata.sipri.org

-Sivard, Ruth L. (1974) “World Military and Social Expenditures Selection” en www.ruthsivard.com

-Sivard, Ruth L. (1992) “El planeta en la encrucijada: gastos militares, sociales y crisis ecológica” (Resumen) CIP/ICARIA, Barcelona en www.books.google.com.cu

-United States Government (2010) “Historical Tables” Office of Management and Budget en www.whitehouse.gov

-United States Statistical Abstract (2009) Washington D.C. 2009 en www.census.gov



[1] A precios constantes de 1972.

[2] A precios constantes del 2008.

[3] Datos de EEUU a precios constantes del 2005. Los estimados para la URSS la mayoría de los analistas los situaron en este período entre un 10 y un 15% del PNB. En este caso los datos se calcularon a precios constantes de 1986. Ver también Global Security (2009).

[4] En el 2009 los gastos de EEUU representaron el 43% del total mundial. Esta cifra refiere únicamente a los gastos que aparecen registrados en el presupuesto de defensa. Los gastos militares realmente incluyen además los relativos al pago de veteranos, así como otras partidas, lo que eleva su volumen a una cifra superior al billón de dólares solamente en Estados Unidos. Ver Higgs, 2010.

[5] Existe la certeza de que otros países poseen o han poseído el arma nuclear como es el caso de Suráfrica bajo el gobierno del apartheid.

[6] El costo anual por soldado a precios constantes del 2010 alcanzó 67000 dólares en la segunda guerra mundial; en la guerra de Viet Nam fue de 132000 dólares y en Afganistán llegó a 1,1 millones de dólares (Bumiller, 2010)

[7] Se ha demostrado también que la acelerada recuperación de Alemania y Japón en la postguerra se vio favorecida por su reducido gasto militar, en tanto que en Estados Unidos ocurría lo contrario. Aún en los años 80 Estados Unidos llegó a emplear el 66% de su presupuesto público de investigaciones en la esfera militar, frente a un 19% en Alemania y un 9% en Japón (Katz, 1995)

[8] El análisis de una correlación matemática entre inflación y gasto militar está fuera del alcance de este trabajo. No obstante, baste señalar que durante la guerra de Viet Nam entre 1965 y 1975 la tasa de inflación pasó de 1,6 al 9,2%. Incrementos similares se registraron entre 1941-45, 1951-53 y durante la administración Reagan en los años 80. En el decenio 2000-2010, otros factores permitieron mantener la tasa de inflación entre un 3-4%, a pesar del incremento del gasto militar. Ver Inflation Data (2010).

[9] De tal modo, entre principios de los años 50 y finales de los 60 Japón sólo dedicó el 1% de su PNB al gasto militar, mientras crecía a un ritmo del 13,6% anual, en tanto que Estados Unidos dedicó el 8,5% y creció a un promedio del 4,0%. Ver Perlo (1980)

[10] A esta cifra habría que añadir el costo de la Guerra del Golfo que es estimó en 94 mil millones de dólares a precios constantes (Morss, 2010).

[11] TIRANNT significa en inglés “Theater Iran Near Term”. Ver Chossudovski (2010, 2010a)

[12] Según los propios estimados de la actual administración norteamericana, y aún contando con una improbable reducción del déficit fiscal y el gasto militar, el nivel de la deuda pública se sitúa en 19,7 billones de dólares en el 2015 (US Government, 2010).

[13] Ver tambien Berrigan, 2010 y Lobe, 2010.

[14] Debe no obstante aclararse, que la causa última de la crisis está en las bases mismas de la reproducción del sistema. Ver Caputo, 2010. Ver Chossudovski, 2010c.

[15] Lo mismo ha sucedido en el resto del mundo desarrollado. Ver Godínez, 2006 y Dierckxsens, 2009

[16] Ver Morales, 2005; Quinn, 2008; Ross, 2009; y Sánchez, 2009.

[17] Ver Office, 2010.

[18] Cifras a precios constantes de 1979. Ver Castro, 1983.

[19] Cifras a precios constantes del 2008. Ver SIPRI, 2010.

Recuperar mi humanidad

Un texto del militar condenado a prisión por no querer participar en la guerra de Iraq
Correo Tortuga. Rebelión/La Jornada Martes,22 de febrero de 2005

Camilo Mejía (*)

Fui enviado a Irak en abril de 2003 y en octubre regresé a Estados Unidos con licencia por dos semanas. Retornar a casa me dio la oportunidad de poner mis pensamientos en orden y escuchar lo que mi conciencia me decía. La gente me preguntaba por mis experiencias de la guerr
a y al responder volvía a vivir todos los horrores: los tiroteos, las emboscadas, la vez que vi cómo arrastraban por los hombros a un joven iraquí sobre un charco de su propia sangre o cuando el fuego de nuestras ametralladoras le arrancó la cabeza a un inocente. La vez que presencié el derrumbe emocional de un soldado porque había matado a un niño, o cuando un anciano cayó de rodillas y gritaba levantando los brazos al cielo, como preguntando a Dios por qué nos habíamos llevado el cuerpo sin vida de su hijo.

Pensé en el sufrimiento de un pueblo cuya patria estaba en ruinas y encima era sometido a nuevas humillaciones por los allanamientos, las patrullas y los toques de queda de un ejército de ocupación.

Y caí en cuenta de que ninguna de las razones que nos dieron para estar en Irak era cierta. No había armas de destrucción masiva. No había vínculo entre Saddam Hussein y Al Qaeda. No ayudábamos al pueblo iraquí y ese pueblo no nos quiere tener allá. No prevenimos el terrorismo ni hacemos más seguro a nuestro país. No pude encontrar una
sola razón para haber estado allá, disparando contra personas y siendo blanco de disparos.

Venir a casa me dio claridad para ver la línea entre el deber militar y la obligación moral. Me di cuenta de que formaba parte de una guerra que me parecía inmoral y criminal, una guerra de agresión, una guerra de dominación imperial. Me di cuenta de que actuar según mis principios resultaba incompatible con mi función en el ejército, y concluí que no podía volver a Irak.

Al deponer mi arma escogí reafirmarme como ser humano. No he desertado del ejército ni he sido desleal a los hombres y mujeres del ejército. No he sido desleal a una patria. Solamente he sido leal a mis principios.

Cuando me entregué, con todos mis temores y dudas, no lo hice únicamente por mí. Lo hice por el pueblo de Irak, incluso por los iraquíes que me dispararon: ellos sólo estaban del otro lado de un campo de batalla en el que la guerra misma es el único enemigo. Lo
hice por los niños de Irak, que son víctimas de las minas y del uranio empobrecido. Lo hice por los millares de civiles desconocidos que han muerto en la guerra. El tiempo que dure en prisión es un precio pequeño comparado con el que iraquíes y estadunidenses han pagado con su vida. Un precio pequeño comparado con el que la humanidad ha pagado por la guerra.

Muchos me han llamado cobarde, otros me dicen héroe. Creo que se me puede encontrar en algún punto medio. A quienes me han dicho héroe les digo que no creo en los héroes, pero sí creo que personas ordinarias pueden hacer cosas extraordinarias.

A quienes me llaman cobarde les digo que se equivocan y que, sin saberlo, también tienen razón. Se equivocan en creer que dejé la guerra por miedo de que me mataran. Reconozco que había miedo, pero también estaba el temor de matar inocentes, de colocarme en posición de tener que matar para sobrevivir, de perder mi alma en el proceso de
salvar mi cuerpo, de perderme para mi hija, para la gente que me ama,para el hombre que antes fui, el hombre que quiero ser. Tenía miedo de despertar una mañana y darme cuenta de que mi humanidad me había abandonado.

Digo sin ningún orgullo que desempeñé mi cometido como soldado. Mandé un batallón de infantería en combate y nunca dejamos de cumplir nuestra misión. Pero quienes me llaman cobarde, sin saberlo, también tienen razón. Fui cobarde no por dejar la guerra, sino por haber sido parte de ella en un principio. Oponerme a la guerra y resistirla era mi deber moral, un deber que me llamaba a realizar una acción basada en principios. En vez de mi deber moral como ser humano opté por cumplir mi deber de soldado. Todo porque tuve miedo. Estaba aterrado: no quería enfrentar al gobierno y al ejército, temía el castigo y la
humillación. Fui a la guerra porque en ese momento era un cobarde, y por eso pido perdón a mis soldados, por no ser líder en lo que debí serlo.

También pido perdón al pueblo iraquí. A él le digo que lamento los toques de queda, los allanamientos, las matanzas. Ojalá encuentren en sus corazones ese perdón para mí.

Una de las razones por las que no me opuse a la guerra en un principio fue porque tenía miedo de perder mi libertad. Hoy, sentado tras barrotes, me doy cuenta de que existen distintos tipos de libertad, y que pese a mi confinamiento sigo libre en muchas formas importantes.


¿De qué sirve la libertad si tenemos miedo de seguir los dictados de nuestra conciencia? ¿De qué sirve si no somos capaces de vivir con nuestros actos? Estoy confinado a una prisión, pero me siento más conectado que nunca con toda la humanidad. Detrás de estos barrotes soy un hombre libre porque escuché a un poder superior, la voz de mi conciencia.

Mientras estaba confinado en aislamiento total, me encontré un poema de un hombre que rechazó y se resistió al gobierno de la Alemania nazi. Por ello fue ejecutado. Se llamaba Alfred Hanshofer y escribió este poema mientras aguardaba la ejecución.

Culpa

La carga de mi culpa ante la ley

es ligera sobre mis hombros; conspirar

era mi deber para con el pueblo:

de no ser así habría sido un criminal.

Soy culpable, pero no en la forma que creen.

Debí haber cumplido mi deber antes, hice mal;

debí llamar al mal por su nombre,

vacilé demasiado tiempo en condenarlo.

Ahora me acuso con el corazón:

he traicionado mi conciencia demasiado tiempo,

me engañé a mí mismo y a mi prójimo.

Desde el principio supe el camino que seguía el mal,

¡mi advertencia no fue lo bastante fuerte y clara!

Hoy sé de qué fui culpable...

A quienes aún están callados, a quienes persisten en traicionar su
conciencia, a quienes no llaman con claridad al mal por su nombre, a
quienes no hacemos aún lo suficiente para rechazar y resistir, les
digo "den un paso al frente", les digo "liberen su mente". Liberemos
colectivamente nuestra mente, ablandemos nuestro corazón, confortemos
a los heridos, depongamos las armas, y reafirmémonos como seres
humanos poniendo fin a la guerra.

* Camilo Mejía es hijo del legendario compositor sandinista nicaragüense Carlos Mejía Godoy (ver entrevista en Masiosare, 9/05/2004), pasó más de siete años en el ejército [de EEUU] y ocho meses combatiendo en Irak. Durante una licencia militar solicitó estatus de objetor de conciencia y fue declarado prisionero de conciencia por Amnistía Internacional. El ejército estadunidense lo condenó a prisión por negarse a regresar a la guerra en Irak. El
pasado 15 de febrero fue puesto en libertad.

© 2005 por TruthOut.org

Traducción: Jorge Anaya