ADIOS A LAS ARMAS

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sábado, 31 de mayo de 2014

XI MARXA PER LA CULTURA DE PAU DE ALCOIA I EL COMTAT

1 de juny de 2014

Els objectors històrics després de 43 anys ens trobem a la XI Marxa per la cultura de pau, Pepe, Rafa, Joan i Jordi entreguen una cerámica al col.lectiu que va nèixer el 1971 per donar suport als objectors  
Jorge Cloquell
Jueves, 29 de mayo de 2014
MARXA
El diumenge es viurà una nova Marxa per la Cultura de Pau i No-violència
  
Eixirà d’Alcoi fins a Turballos.
El proper diumenge 1 de juny tindrà lloc la XI Marxa del Comtat i l’Alcoià per la Cultura de Pau i No-violència. L’expedició, arrancarà des de la Plaça Al-Azraq d’Alcoi a les 8 hores i passarà per Cocentaina i Muro fins arribar a Turballos.

[Img #7261]
Marxa per la Cultura i no Violència
L’arribada al Centre Social Real Blanc de Cocentaina està programada a les 9.30 hores. Fins a les 10.30 hores, els assistents tindran temps per esmorzar.

A les 12 del migdia està prevista l’arribada a Muro en la Plaça del Matzem on es realitzaran una serie d’actes, mentre que a Turballos, on tindrà lloc el dinar i la cloenda, està previst que s’arribe vora les 14 hores.

El Col·lectiu per la Cultura de Pau i Noviolència del Comtat i l’Alcoià (COCUPANCA), encarregada d’organitzar aquest acte, aconsellen acudir amb calçat còmode, gorra, protector solar, cantimplora, menjar i amb samarreta blanca. A més, han anunciat que hi haurà paella per a les persones marxaries.

COCUPANCA està organitzant un autobús per tornar a les 17 hores de Turballos fins Alcoi. Per assegurar-se la plaça d’autobús cal fer reserva.

La marxa critica, entre d’altres, les retallades en benestar social, sanitat i educació i el suport que se li dona a les despeses militars.
 .

jueves, 16 de mayo de 2013

Mutación del sistema de intervención militar de los Estados Unidos

 

Hoy los luchadores de siempre por la libertad y la fraternidad, los que adoptamos como brújula el sentido humanista de la vida, nos volvemos a encontrar batallando en la calle, como antaño en la prensa y la tribuna, contra los enemigos del Pueblo.

Prólogo del libro "El sentido de la vida" por Félix Marti Ibañez 1937 Ed Potlatch. La Laguna.

 

18/03/13 Por  Jorge Beinstein

Conceptos tales como “keynesianismo militar” o “economía de la guerra permanente” constituyen buenos títulares para entender el largo ciclo de prosperidad imperial de los Estados Unidos: su despegue, hace algo más de siete décadas, su auge y el ingreso reciente en la etapa de agotamiento que abre un proceso militarista-decadente actualmente en curso.

La gente cree que las soluciones vienen de su capacidad de estudiar sensatamente la realidad y de discernir. En realidad, el mundo ya no funciona así. Somos un IMPERIO y creamos nuestra propia realidad, cuando actuamos. Mientras tú estás estudiando esa realidad, actuaremos de nuevo creando otras realidades que también puedes estudiar. Somos los actores de la historia y a vosotros sólo os queda estudiar lo que hacemos”. ( Karl Rove, asesor de George W. Bush, verano de 2002 )(1)


Guerra y economía
 
En 1942 Michal Kelecki exponía el esquema básico de lo que posteriormente fue conocido como “keynesianismo militar”. Apoyándose en la experiencia de la economía militarizada de la Alemania nazi, el autor señalaba las resistencias de las burguesías de Europa y Estados Unidos a la aplicación de políticas estatales de pleno empleo basadas en incentivos directos al sector civil y su predisposición a favorecerlas cuando se orientaban hacia las actividades militares (2)

Más adelante Kalecki ya en plena Guerra Fría describía las características de lo que calificaba como triángulo hegemónico del capitalismo norteamericano que combinaba la prosperidad interna con el militarismo descrito como convergencia entre gastos militares, manipulación mediática de la población y altos niveles de empleo (3). 
 
Esta línea de reflexión, a la que se adhirieron entre otros Harry Magdoff, Paul Baran y Paul Sweezy, planteaba tanto el éxito a corto-meddio plazo de la estrategia de “manteca + cañones” (“Guns and Butter Economy”) que fortalecía al mismo tiempo la cohesión social interna de los Estados Unidos y su presencia militar global, como sus límites e inevitable agotamiento a largo plazo. 
 
Sweezy y Baran pronosticaban (acertadamente) hacia mediados de los años 1960 que uno de los límites decisivos del sistema provenía de la propia dinámica tecnológica del keynesianismo militar, pues la sofisticación técnica creciente del armamento tendía inevitablemente a aumentar la productividad reduciendo sus efectos positivos sobre el empleo y que la cada vez más costosa carrera armamentista tendría efectos nulos o incluso negativos sobre el nivel general de ocupación (4). Es lo que se hizo evidente desde fines de los años 1990, cuando se inició una nueva etapa de gastos militares ascendentes que continúa en la actualidad, marcando el fin de la era del keynesianismo militar.

Ahora, el desarrollo en los Estados Unidos de la industria de armas y sus áreas asociadas incrementa el gasto público causando déficit fiscal y endeudamiento, sin contribuir a aumentar en términos netos el nivel general de empleo.

En realidad, su peso financiero y su radicalización tecnológica contribuyen de manera decisiva a mantener altos niveles de desocupación y un crecimiento económico nacional anémico o negativo transformándose así en un catalizador que acelera y profundiza la crisis del Imperio (5).

Por otra parte los primeros textos referidos a la llamada “economía de la guerra permanente” aparecieron en los Estados Unidos a comienzos de los años 1940. Se trataba de una visión simplificadora que, por lo general, subestimaba los ritmos y atajos concretos de la historia, pero que hoy resulta sumamente útil para comprender el desarrollo del militarismo a largo plazo.

Hacia 1944 Walter Oakes definía una nueva fase del capitalismo donde los gastos militares ocupaban una posición central; no se trataba de un hecho coyuntural impuesto por la Segunda Guerra Mundial en curso, sino de una transformación cualitativa integral del sistema capitalista cuya reproducción ampliada universal durante más de un siglo había terminado por generar masas de excedentes de capital que no encontraban en las potencias centrales espacios de aplicación en la economía civil productora de bienes y servicios de consumo y producción.

La experiencia de los años 1930, como señalaba Oakes, demostraba que ni las obras públicas del New Deal de Roosevelt en los Estados Unidos, ni la construcción de autopistas en Alemania nazi habían conseguido una significativa recuperación de la economía y el empleo: sólo la puesta en marcha de la economía de guerra, en Alemania primero y desde 1940 en los Estados Unidos, había logrado dichos objetivos (6). En el caso alemán la carrera armamentista terminó con una derrota catastrófica, en el caso norteamericano la victoria no llevó a la reducción del sistema militar-industrial sino a su expansión.

Al reducirse los efectos de la guerra, la economía de los Estados Unidos comenzó a enfriarse y el peligro de recesión asomó su rostro, pero el inicio de la guerra fría y luego la guerra de Corea (1950) alejaron al fantasma abriendo un nuevo ciclo de gastos militares.

En octubre de 1949 el profesor de la Universidad de Harvard Summer Slichter, de gran prestigio en ese momento, señalaba ante una convención de banqueros: “La Guerra Fría incrementa la demanda de bienes, ayuda a mantener un alto nivel de empleo, acelera el progreso tecnológico, todo lo cual mejora el nivel de vida en nuestro país.… en consecuencia nosotros deberíamos agradecer a los rusos su contribución a que el capitalismo funcione mejor que nunca en los Estados Unidos” .

Hacia 1954 aparecía la siguiente afirmación en la revista U.S. News & World Report: “¿Qué significa para el mundo de los negocios la Bomba H?: un largo período de grandes ventas que se incrementarán en los próximos años. Podríamos concluir con esta afirmación: la bomba H ha arrojado a la recesión por la ventana” (7).

Como señalaba a comienzos de los años 1950 T. N. Vance, uno los teóricos de la “economía de la guerra permanente”, los Estados Unidos habían ingresado en una sucesión de guerras que definían de manera irreversible la orientación de la sociedad- Después de la guerra de Corea, sólo cabía esperar nuevas guerras (8). 
 
En su texto fundacional de la teoría, Walter Oakes realizaba dos pronósticos decisivos: la inevitablidad de una tercera guerra mundial que ubicaba hacia 1960 y el empobrecimiento de los trabajadores norteamericanos desde fines de los años 1940, provocado por la dinámica de concentración de ingreso orquestada por el complejo militar-industrial (9).

Podemos en principio considerar dichos pronósticos desacertados. No se produjo la tercera guerra mundial aunque se consolidó la Guerra Fría que mantuvo la ola militarista durante más de cuatro décadas, a través se dos guerras regionales (Corea y Vietnam) y una serie de pequeñas y medianas intervenciones imperiales directas e indirectas. Cuando se esfumó la Guerra Fría, luego de un breve intermedio en los años 1990, la guerra universal del Imperio prosiguió contra nuevos “enemigos” (“guerras humanitarias”, “guerra global contra el terrorismo”, etc.). La oferta de servicios militares del “aparato militarista” y las áreas asociadas al mismo, creaban e inventaban su propia demanda. 
 
Tampoco se produjo el empobrecimiento de las clases bajas de los Estados Unidos. Por el contrario, la redistribución keynesiana de ingresos se mantuvo hasta los años 1970. El nivel de vida de los trabajadores y las clases medias mejoró sustancialmente, funcionó la interacción positiva entre militarismo y prosperidad general. A eso contribuyeron varios factores: la ampliación de la explotación de la periferia gracias a la emergencia de los Estados Unidos como superpotencia debido a su aparato militar, el restablecimiento de las potencias capitalistas afectadas por la guerra (Japón, Europa Occidental) que se asociaron en esta nueva era estrechamente a los Estados Unidos y el enorme efecto multiplicador de los gastos militares sobre el consumo interno, el empleo y la innovación tecnológica. Algunos de estos factores, subestimados por Oakes, sí habían sido señalados a mediados de los años 1960 por Sweezy y Baran (10).

Sin embargo la llegada de Ronald Reagan a la Casa Blanca (1980) marcó una ruptura en la tendencia (aunque ya desde los años 1970 habían aparecido los primeros síntomas) y se inició un proceso de concentración de ingresos en menos manos que fue avanzando cada vez más rápido en las décadas posteriores. Entre 1950 y 1980 el 1 % más rico de la población de los Estados Unidos absorbía cerca del 10 % del Ingreso Nacional (entre 1968 y 1978 se mantuvo por debajo de esa cifra) pero a partir de comienzos de los años 1980 esa participación fue ascendiendo. Hacia 1990 llegaba al 15 % y en 2009 se aproximaba al 25 %.

Por su parte el 10 % más rico absorbía el 33 % del Ingreso Nacional en 1950, manteniéndose siempre por debajo del 35 % hasta fines de los años 1970, pero en 1990 ya llegaba al 40 % y en 2007 al 50 % (11).
El salario promedio fue ascendiendo en términos reales desde los años 1940 hasta comienzos de los años 1970 en que comenzó a descender y un cuarto de siglo más tarde había bajado en casi un 20 % (12). A partir de la crisis de 2007-2008 con el rápido aumento de la desocupación se han acelerado la concentración de ingresos y la caída salarial. Algunos autores utilizan el término “implosión salarial” (13). Una buena expresión del deterioro social es el aumento de los estadounidenses que reciben bonos de ayuda alimentaria (“food stamps”), dicha población indigente era de casi 3 millones en 1969 (en plena prosperidad keynesiana), y subió a 21millones en 1980, a 25 millones en 1995 y a 47 millones en 2012 (14).

Mientras tanto los gastos militares no dejaron de crecer, impulsados por sucesivas olas belicistas incluidas en el primer gran ciclo de “ la guerra fría” (1946-1991) y en el segundo ciclo de la “guerra contra el terrorismo” y las “guerras humanitarias” desde fines de los años 1990 hasta el presente : Guerra de Corea, Guerra de Vietnam, “Guerra de las Galaxias” de la era Reagan, Guerra de Kosovo, Guerras de Irak y Afganistán, etc.
Después de la Segunda Guerra Mundial podemos establecer dos períodos bien diferenciados en la relación entre gastos públicos y crecimiento económico (y empleo) en los Estados Unidos. El primero abarca desde mediados de los años 1940 hasta fines de los años 1960 en el que los gastos públicos crecen y las tasas de crecimiento económico se mantienen en un nivel elevado, son los años dorados del keynesianismo militar. En el segundo los gastos públicos siguen subiendo tendencialmente pero las tasas de crecimiento económico oscilan en torno de una línea descendente, marcando la decadencia y fin del keynesianismo: el efecto multiplicador positivo del gasto público declina inexorablemente hasta llegar al dilema sin solución, evidente en estos últimos años de crecimientos económicos anémicos, donde la reducción del gasto estatal tiene fuertes efectos recesivos mientras que su incremento (cada vez menos posible) no mejora de manera significativa la situación. De la misma manera que el “éxito” del capitalismo liberal en el siglo XIX produjo las condiciones de su crisis, su superador keynesiano también ha generado los factores de su posterior decadencia.

La marcha exitosa del capitalismo liberal concluyó con una gigantesca crisis de sobreproducción y sobreacumulación de capitales que desató rivalidades interimperialistas y militarismo que estalló bajo la forma de Primera Guerra Mundial (1914-1918). La “solución” consistió en la expansión del Estado, en especial su estructura militar.Alemania y Japón fueron los pioneros.

La transición turbulenta entre el viejo y el nuevo sistema duró cerca de tres décadas (1914-1945) y de ella emergieron los Estados Unidos como única superpotencia capitalista que integró estratégicamente en su esfera de dominación a las otras grandes economías del sistema. El keynesianismo militar norteamericano aparece entonces como centro dominante de los Estados Unidos: el centro del mundo capitalista.

Vance señalaba que “con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial los Estados Unidos y el capitalismo mundial entraron en la era de la Economía de la Guerra Permanente” (15). Es la victoria definitiva del nuevo sistema capitalista, precedida por una compleja etapa preparatoria iniciada en la segunda década del siglo XX.

Su génesis está marcada por el nazismo, primer ensayo exitoso-catastrófico de “keynesianismo militar”. Su trama ideológica, que lleva hasta el límite más extremo el delirio de la supremacía occidental, sigue aportando ideas a las formas imperialistas más radicales de Occidente, como son los halcones de George W. Bush o los sionistas neonazis del siglo XXI. Por otra parte, estudios rigurosos del fenómeno nazi han descubierto no solo sus raíces europeas (fascismo italiano, nacionalismo francés, etc.) sino también sus raíces norteamericanas (16). Aunque luego de la guerra el triunfo de la economía militarizada en los Estados Unidos cambió su rostro en “civil” y “democrático”, ocultando sus undamentos bélicos.





La decadencia del keynesianismo militar tiene una primera explicación en su hipertrofia y en la integración en un espacio parasitario imperial más amplio, donde la trama financiera ocupa un lugar decisivo.
En una primera etapa el aparato industrial-militar y su entorno se expandió convirtiendo el gasto estatal en empleos directos e indirectos, en transferencias tecnológicas dinamizadoras para el sector privado, en garantía blindada de los negocios imperialistas externos, etc. Pero con el correr del tiempo, el ascenso de la prosperidad imperial incentivó a una multiplicidad de formas sociales que parasitaban sobre el resto del mundo al mismo tiempo que tomaban cada vez mayor peso interno. 
 
Además, el continuo crecimiento económico terminó provocando saturaciones de mercados locales, acumulaciones crecientes de capital y concentración empresarial y de ingresos.

El capitalismo norteamericano y global se encaminaba hacia fines de los años 1960 hacia una gran crisis de sobreproducción que provocó perturbaciones importantes, las primeras bajo la forma de crisis monetarias (crisis de la libra esterlina, fin del patrón dólar-oro en 1971), luego energéticas (shocks petroleros de 1973-74 y 1979) acompañadas de desajustes inflacionarios y recesivos (“estanflación”).

En las décadas siguientes la crisis no fue superada sino amortiguada, postergada a través de la superexplotación y el saqueo de la periferia, la financierización, los gastos militares, etc. Todo ello no reinstaló el dinamismo de la postguerra aunque impidió el derrumbe. Suavizó la enfermedad a corto plazo, agravándola a largo plazo.

La tasa de crecimiento real de la economía norteamericana fue recorriendo de manera irregular una línea descendente y en consecuencia sus gastos improductivos crecientes fueron cada vez menos respaldados por la recaudación tributaria. Y al déficit fiscal se le sumó el déficit del comercio exterior perpetuado por la pérdida de competitividad global de la industria.

El Imperio se fue convirtiendo en un mega parásito mundial, acumuló deudas públicas y privadas ingresando en un círculo vicioso ya visto en otros imperios decadentes; el parasitismo degrada al parásito, lo hace más y más dependiente del resto del mundo, lo que exacerba su intervencionismo global, su agresividad militar. 
 
El mundo es demasiado grande desde el punto de vista de sus recursos concretos (financieros, militares, etc.) pero el logro del objetivo históricamente imposible de dominación global es su única posibilidad de salvación como Imperio.


Los gastos militares y el parasitismo en general aumentan, los déficits crecen, la economía se estanca, la estructura social interna se deteriora… lo que Paul Kennedy definía como “excesiva extensión imperial” (17) es un hecho objetivo determinado por las necesidades imperiales que opera como una trampa histórica de la que el Imperio no puede salir.


Gastos militares
 
Los gastos militares de los Estados Unidos aparecen subestimados en las estadísticas oficiales. En 2012 los gastos del Departamento de Defensa llegaron a unos 700 mil millones de dólares, si a los mismos se les adicionan los gastos militares que aparecen integrados (diluidos) en otras áreas del Presupuesto (Departamento de Estado, USAID, Departamento de Energía, CIA y otras agencias de seguridad, pagos de intereses, etc.) se llegaría a una cifra cercana a los 1,3 billones (millones de millones) de dólares (18). Esa cifra equivale a casi el 9 % del Producto Interior Bruto, al 50 % de los ingresos fiscales previstos, al 100 % del déficit fiscal. 
 
Esos gastos militares reales representaron casi el 60 % de los gastos militares globales aunque si les sumamos los de sus socios de la OTAN y de algunos países vasallos extra-OTAN como Arabia Saudita, Israel o Australia se llegaría como mínimo al 75 % (19)

A partir del gran impulso inicial en la Segunda Guerra Mundial y el descenso en la inmediata postguerra los gastos militares reales norteamericanos oscilaron alrededor de una tendencia ascendente atravesando cuatro grandes olas belicistas: la guerra de Corea a comienzos de los años 1950, la guerra de Vietnam desde los años 1960 hasta mediados de los años 1970, la “guerra de las galaxias” de la era Reagan en los años 1980 y las guerras “humanitarias” y “contra el terrorismo” de la post guerra fría.

El keynesianismo militar del Imperio ha quedado en el pasado, pero la idea de que guerra externa y prosperidad interna van de la mano sigue dominando el imaginario de vastos sectores sociales en los Estados Unidos, son restos ideológicos sin base real en el presente pero útiles para la legitimación de las aventuras bélicas. 
 
Néstor Kirchner, ex presidente de Argentina, reveló en una entrevista con el director Oliver Stone para su documental “South of the Border”, que el ex presidente de los Estados Unidos George W. Bush estaba convencido de que la guerra era la manera de hacer crecer la economía de los Estados Unidos. El encuentro entre ambos presidentes se produjo en una cumbre en Monterrey, México, en enero de 2004, y la versión del presidente argentino es la siguiente: “Yo dije que la solución a los problemas en este momento, le comenté a Bush, es un Plan Marshall. Y él se enojó. Dijo que el Plan Marshall es una idea loca de los demócratas y que la mejor forma de revitalizar la economía es la guerra. Y que los Estados Unidos se han fortalecido con la guerra” (20).


Recientemente Peter Schiff, presidente de la consultora financiera “Euro Pacific Capital” escribió un texto delirante ampliamente difundido por las publicaciones especializadas cuyo título lo dice todo.” ¿Porque no otra Guerra mundial?” (21). Comenzaba su artículo señalando el consenso entre los economistas de que la Segunda Guerra Mundial permitió a los Estados Unidos superar la Gran Depresión y que si las guerras de Irak y Afganistán no consiguieron reactivar de manera durable a la economía norteamericana se debe a que “dichos conflictos son demasiado pequeños para ser económicamente importantes”.


Si enfocamos el análisis en relación con los gastos militares, el PIB y el empleo, constataríamos lo siguiente: los gastos militares pasaron de 2800 millones de dólares en 1940 a 91 mil millones en 1944, lo que impulsó el crecimiento del PIB nominal de 101 mil millones de dólares en 1940 a 214 mil millones en 1944 (se duplicó en solo cuatro años)- La tasa de desocupación apenas bajó del 9 % en 1939 al 8 % en 1940 pero en 1944 había caído al 0,7 % El primer salto importante en los gastos militares se produjo entre 1940 y 1941 cuando pasaron de 2800 millones de dólares a 12700 millones equivalentes al 10 % del PIB (22) proporción bastante parecida a la de 2012 (U$ 1,3 billones, aproximadamente 9 % del PBI). Esto significa que el gasto militar de 1944 equivalía a unas siete veces el de 1941. Si trasladamos ese salto a cifras actuales eso significa que el gasto militar real de los Estados Unidos debería llegar en 2015 a unos 9 billones (millones de millones) de dólares equivalentes por ejemplo a siete veces el déficit fiscal de 2012.
La sucesión de incrementos en el gasto público entre 2012 y 2015 acumularía una gigantesca masa de déficits que ni los ahorradores norteamericanos ni los del resto del mundo estarían en condiciones de cubrir comprando títulos de deuda de un imperio enloquecido. 
 
Schift recuerda en su texto que los ahorradores norteamericanos compraron durante la Segunda Guerra Mundial 186 mil millones de dólares en bonos de deuda pública equivalentes al 75 % de la totalidad de gastos del gobierno federal entre 1941 y 1945 concluyendo que esa “proeza” es hoy imposible.
Simplemente, nos explica Schift llevando al extremo su razonamiento siniestro, no hay de donde obtener el dinero necesario para poner en marcha una estrategia militar-reactivadora similar a la de 1940-45.
En realidad esa imposibilidad es mucho más fuerte. La economía de los Estados Unidos de 1940 estaba dominada por componentes productivos, principalmente industriales, sin embargo actualmente el consumismo, toda clase de servicios parasitarios (empezando por la maraña financiera), la decadencia generalizada de la cultura de producción, etc. nos indican que ni aún aplicando una inyección de gastos públicos equivalente a la de 1940-45 se podría lograr una reactivación de esa envergadura. El parásito es demasiado grande, su senilidad está muy avanzada, no hay ninguna medicina keynesiana que lo pueda curar o que por lo menos sea capaz de restablecer una parte significativa de su vigor juvenil.



Privatización, informalización y elitización. El lumpen-imperialismo.


La guerra asiática, la más ambiciosa de la historia de los Estados Unidos, fracasó tanto desde el ángulo político-militar como del económico.La estrategia de dominación de la franja territorial que va desde los Balcanes hasta Pakistán pasando por Turquía, Siria, Irak, Iran y las ex repúblicas soviéticas de Asia central se encuentra hoy empantanada. Sin embargo, su desarrollo permitió transformar el dispositivo militar del Imperio convirtiendo su maquinaria de guerra tradicional en un sistema flexible, a medio camino entre las estructuras formales regidas por la disciplina militar convencional y las informales que agrupan una maraña confusa de núcleos operativos oficiales y bandas de mercenarios.

El proceso de integración de mercenarios a las operaciones militares tiene antecedentes en los tramos finales de la guerra fría, la organización de los “contras” en Nicaragua y de los “muyahidines” en Afganistán pueden ser considerada , en los años 1970 y 1980 como primeros pasos en las nuevas estrategias de intervención. Decenas de miles de mercenarios fueron en esos casos entrenados, armados y financiados con resultados exitosos para el Imperio.

Según diversos estudios sobre el tema, los Estados Unidos y Arabia Saudita gastaron unos 40 mil millones de dólares en las operaciones afganas (donde comenzó su carrera internacional el por entonces joven ingeniero Osama Bin Laden) asestando un golpe decisivo a la URSS (23).

Otro paso importante fueron las guerras étnicas en Yugoslavia durante los años 1990, donde los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, principalmente Alemania, desarrollaron una compleja tarea de desintegración de ese país cuyo éxito se apoyó en la utilización de mercenarios. El caso más notorio fue el de guerra de Kosovo donde se destacó el ELK (Ejército de Liberación de Kosovo) cuyos integrantes eran principalmente reclutados desde redes mafiosas (tráfico de drogas, etc.) bajo el mando directo de la CIA, extendiendo sus lazos hasta el ISI (Servicio de Inteligencia de Pakistán). Actualmente, el “Estado” kosovar “independiente” aparece vinculado con la intervención de la OTAN en Siria. En Junio de 2012 el ministro de relaciones exteriores de Rusia exigía el cese de las operaciones de desestabilización de Siria realizadas desde Kosovo (24).

Estas nuevas prácticas de intervención fueron acompañadas por un cuidado proceso de reflexión de los estrategas imperiales debido a la derrota en Vietnam. La “Guerra de Baja Intensidad” fue uno de sus consecuencias. Y las teorizaciones en torno a la llamada “Guerra de Cuarta Generación (4GW)” consolidaron la nueva doctrina en cuyo escrito fundacional (1989), redactado por William Lind y tres miembros de las fuerzas armadas de los Estados Unidos y publicado en el “Marine Corps Gazete” (25), se borran las fronteras entre las áreas civil y militar: toda sociedad enemiga, en especial su identidad cultural, pasa a ser el objetivo de la guerra. 
 
La nueva guerra es definida como descentralizada, poniendo el énfasis en la utilización de “fuerzas militares no estatales” ( paramilitares) y empleando tácticas de desgaste propias de las guerrillas,etc. A ello se agrega el empleo intenso del sistema mediático , tanto orientándolo contra la sociedad enemiga como abarcando a la llamada “opinión pública global” (el pueblo enemigo es al mismo tiempo atacado psicológicamente y aislado del mundo) y un combinado de acciones de guerra de alto nivel tecnológico. En este último caso se trata de aprovechar la gigantesca brecha tecnológica existente entre el Imperio y la periferia para golpear sin peligro de respuesta. Es lo que los especialistas denominan confrontación asimétrica (high-tech/no-tech).

Las estadísticas oficiales referidas a los mercenarios son por lo general confusas y parciales, de todos modos algunos datos provenientes de fuentes gubernamentales, civiles o militares, pueden ilustrarnos acerca de la magnitud del fenómeno. En primer lugar el Departamento de Defensa, principal contratista de mercenarios, incrementó su presupuesto destinado a esos gastos cerca de un 100 % entre el 2000 y el 2005. Para ello empleó modalidades propias de las grandes empresas transnacionales como la tercerización y la relocalización de actividades, lo que produjo una gigantesca expansión de negocios privados consagrados a la guerra… y financiados por el Estado. Generadores a su vez de intrincados entramados de corrupciones y corruptelas (26).

El llamado “Mando Central” militar de los Estados Unidos (US CENTCOM) dio a conocer recientemente algunos datos significativos: los mercenarios contratados reconocidos en el área de Medio Oriente-Asia Central llegan a 137 mil trabajando directamente para el Pentágono, de los cuales sólo unos 40 mil serían ciudadanos norteamericanos. Según datos del Departamento de Defensa sumando los datos de Afganistán e Irak se estaría en el terreno unos 175 mil soldados regulares y 190 mil mercenarios: el 52 % del total (27).
A estas cifras debemos añadir, en primer lugar, a los mercenarios contratados en otras áreas del Gobierno norteamericano, como el Departamento de Estado. A ello hay que sumar los contratos en zonas del mundo como África donde el AFRICOM (mando militar norteamericano en ese continente) ha incrementado exponencialmente sus actividades durante el último lustro. Además debemos incorporar a esa suma a los mercenarios actuando bajo el mando estratégico norteamericano contratados por países vasallos como las petromonarquías del Golfo Pérsico visible en los casos de Libia y Siria. Hay que añadir también los mercenarios operando en otras regiones de Asia y en América Latina.

Pero la cuenta no termina aquí, ya que a ese total es necesario agregar a las redes mafiosas y/o paramilitares que reúnen a un “personal disponible” en todos los continentes que se autofinancia gracias a actividades ilegales (drogas, prostitución, etc.) protegidas por diversas agencias de seguridad norteamericanas como la DEA o “ Agencias de Seguridad Privada”, muy presentes por ejemplo en América Latina, legalmente establecidas en los países periféricos, y estrechamente vinculadas a agencias privadas norteamericanas y/o a la DEA, la CIA u otros organismos de inteligencia del Imperio.

Y la lista sigue. Recientemente apareció publicada en el “Washington Post” referencia considerada como secreta (Top Secret America) sobre las agencias de seguridad que informa acerca de la existencia actual de 3202 agencias de seguridad (1271 públicas y 1931 privadas) que emplean a unas 854 mil personas trabajando en temas de “antiterrorismo”, seguridad interior e inteligencia en general, instaladas en unos 10 mil domicilios en el territorio de los Estados Unidos (28).


Sumando las cifras mencionadas y evaluando datos ocultos, algunos expertos hablan de un total aproximado (dentro y fuera del territorio de los Estados Unidos) próximo al millón de personas. Algunas de estas personas trabajan en la periferia haciendo espionaje, desarrollando manipulaciones mediáticas, activando “redes sociales”, etc. Comparemos ese dato con las aproximadamente 1 millón 400 mil personas que conforman el sistema militar público del Imperio.

Por su parte las tropas regulares han sufrido un rápido proceso de ruptura respecto de las normas militares convencionales, conformando comandos de intervención inscriptos en una dinámica abiertamente criminal. Es el caso del llamado JSOC, Comando Conjunto de Operaciones Especiales (Joint Special Operations Commando). Este comando secreto en línea directa con los de mandos del Presidente y del Secretario de Defensa está autorizado a elaborar su lista de futuros asesinatos, tiene su propia división de inteligencia, su flota de drones y aviones de reconocimiento, sus satélites e incluso sus grupos de ciber-soldados capaces de atacar redes de internet y dispone de numerosas unidades operativas.
Creado en 1980 fue silenciado por su estrepitoso fracaso en Irán cuando trató de rescatar al personal de la embajada norteamericana en Teherán, pero fue resucitado recientemente. En 2001 disponía de unos 1800 miembros, actualmente llegan a 25 mil. En los últimos tiempos ha realizado operaciones letales en Irak, Pakistán, Afganistán, Siria, Libia y muy probablemente en México y Colombia, etc. Se trata de un grupo de “escuadrones de la muerte” de alcance global, autorizado para realizar operaciones ilegales, desde asesinatos individuales o masivos hasta sabotajes, intervenciones propias de guerra psicológica, etc.
En Septiembre de 2003 Donald Runsfeld había dictado una resolución colocando al JSOC en el centro la estrategia “antiterrorista” global y desde entonces su importancia ha ido en ascenso pasando hoy a ser bajo la presidencia del premio nobel de la paz Barak Obama, una suerte de ejercito clandestino de claro perfil criminal a las órdenes directas del Presidente (29).
Las fuerzas de intervención de los Estados Unidos tienen hoy dia un sesgo claramente privado-clandestino. En plena “Guerra de Cuarta Generación” funcionan cada vez más al margen de los códigos militares y las convenciones internacionales.
Un reciente articulo de Andrew Bacevich describe las etapas de esta mutación que se ha producido durante la pasada década y que culminan actualmente en lo que el autor denomina “Era Wickers” ( apellido del actual subsecretario de inteligencia del Departamento de Defensa) orientada a la eliminación física de “ el enemigo” mediante el uso dominante de mercenarios, con campañas mediáticas, y actuaciones en las redes sociales. Todo ello destinado a desestructurar organizaciones y sociedades consideradas hostiles.
A comienzos del pasado año, la entonces Secretaria de Estado Hillary Clinton pronunció una frase que no requiere mayores explicaciones: “Los Estados Unidos se reservan el derecho de atacar en cualquier lugar del mundo a todo aquello que sea considerado como una amenaza directa para su seguridad nacional” (30).
Si añadimos a esta orientación mercenaria-gangsteril del Imperio, otros aspectos como la financierización integral de su economía dominada por el cortoplacismo, la acumulación acelerada de marginales y desintegración social interna ya que con una población total que representa el 5 % de la mundial tiene una masa de presos equivalentes al 25 % del total de personas encarceladas en todo el planeta, etc., llegaríamos a la conclusión de que estamos en presencia de una suerte de lumpen-imperialismo dominado por intereses parasitarios y embarcado en una lógica destructiva de su entorno que a su vez va degradando sus bases de sustentación interna (31).


La ilusión del metacontrol del caos.
 
Podríamos establecer la convergencia entre las hipótesis de la “economía de guerra permanente” y la del “keynesianismo militar”. Durante este último que representó la primera etapa del fenómeno (aproximadamente entre 1940 y 1970) se produjo la prosperidad imperial cuyos últimos logros ya mezclados con los síntomas de la crisis se prologaron hasta el final de la guerra fría. A esa etapa floreciente le sigue una segunda post keynesiana caracterizada por la dominación financiera, la concentración de ingresos, la caída salarial, la marginalización social y la degradación cultural. En en general donde el aparato militar opera como un acelerador de la decadencia provocando déficits fiscales, y endeudamientos públicos.
La opción por la privatización de la guerra aparece como una respuesta “eficaz” a la declinación del espíritu de combate de la población (dificultades crecientes en el reclutamiento forzado de ciudadanos a partir de la derrota de Vietnam). Sin embargo el remplazo del ciudadano-soldado por el soldado-mercenario o la presencia decisiva de este último termina tarde o temprano por provocar serios daños en el funcionamiento de las estructuras militares: no es lo mismo administrar a ciudadanos normales que a una masa de delincuentes.

Cuando el lumpen, los bandidos predominan en un ejército, el mismo se convierte en un ejército de bandidos. Y un ejército de bandidos ya no es un ejército. El potencial disociador de los mercenarios es a largo plazo de casi imposible control y su carencias en el combate no pueden ser compensadas sino muy parcialmente por despliegues tecnológicos sumamente costosos y de resultado incierto.

La conformación de fuerzas clandestinas no-mercenarias de élite, respaldadas por un aparato tecnológico sofisticado capaz de descargar golpes puntuales demoledores contra el enemigo, como es el caso del JSOC, son buenos instrumentos terroristas pero no remplazan las funciones de un ejército de ocupación y a mediano plazo (muchas veces a corto plazo) terminan por fortalecer el espíritu de resistencia del enemigo.
Podríamos sintetizar de manera caricaturesca a la nueva estrategia militar del Imperio a partir del predominio de diversas formas de “guerra informal” combinando mercenarios (muchos mercenarios) con escuadrones de la muerte (tipo JSOC), bombardeos masivos, drones, control mediático global, asesinatos tecnológicamente sofisticados de dirigentes periféricos. La guerra se elitiza, se transforma en un conjunto de operaciones mafiosas, se aleja físicamente de la población norteamericana y su cúpula dominante empieza a percibirla como un juego virtual dirigido por gangsters.

Por otra parte la adopción de estructuras mercenarias y clandestinas de intervención externa como forma dominante tiene efectos contraproducentes para el sistema institucional del Imperio tanto desde el punto de vista del control administrativo de las operaciones como de las modificaciones (y de la degradación) en las relaciones internas de poder. El comportamiento gangsteril, la mentalidad mafiosa termina por apoderarse de los altos mandos civiles y militares y se traduce al comienzo en acciones externas, periféricas y más adelante (rápidamente) en ajustes de cuentas, en conductas habituales al interior del sistema de poder.

El horizonte objetivo (más allá de los discursos y convicciones oficiales) de la “nueva estrategia” no es el establecimiento de sólidos regímenes vasallos, ni la instalación de ocupaciones militares duraderas controlando territorios de manera directa sino más bien desestabilizar, quebrar estructuras sociales, identidades culturales, degradar o eliminar dirigentes, las experiencias de Irak y Afganistán (y México) y más recientemente las de Libia y Siria confirman esta hipótesis.
 
Se trata de la estrategia del caos periférico, de la transformación de naciones y regiones más amplias en áreas desintegradas, balcanizadas, con estados- fantasmas, clases sociales (altas, medias y bajas) profundamente degradadas sin capacidad de defensa, sin resistencia ante los poderes políticos y económicos de Occidente que podrían así depredar impunemente sus recursos naturales, mercados y recursos humanos (residuales).

Este Imperialismo tanático del siglo XXI, se corresponde con tendencias desintegradoras en las sociedades capitalistas dominantes, en primer lugar la de los Estados Unidos. Esas economías han perdido su potencial de crecimiento, hacia finales de 2012. Luego de un lustro de crisis financiera oscilaban entre el crecimiento anémico (Estados Unidos), el estancamiento girando hacia la recesión (la Unión Europea) y la contracción productiva (Japón).

Los estados, las empresas y los consumidores están aplastados por las deudas, la suma de deudas públicas y privadas representan más del 500 % del Producto Bruto Interno en Japón e Inglaterra y más del 300 % en Alemania, Francia y los Estados Unidos donde el gobierno federal estuvo en 2011 al borde de hacer fallida. Y por encima de deudas y sistemas productivos financierizados existe una masa financiera global equivalente a unas veinte veces el Producto Bruto Mundial, motor dinamizador, droga indispensable del sistema que ha dejado de crecer desde hace aproximadamente un lustro y cuyo desinfle tratan de impedir los gobiernos de las potencias centrales.

Se presenta a la opinión pública la ilusión de una suerte de metacontrol estratégico desde las grandes alturas, desde las cumbres de Occidente sobre las tierras bajas, periféricas, donde pululan miles de millones de seres humanos cuyas identidades culturales e instituciones son vistas como obstáculos a la depredación.

Las elites de Occidente, el Imperio hegemonizado por los Estados Unidos, están cada día más convencidas de que dicha depredación prolongará su vejez, alejará el fantasma de la muerte.

El caos periférico aparece a la vez como el resultado concreto de sus intervenciones militares y financieras (producto de la reproducción decadente de sus sociedades) y como la base de feroces depredaciones.
El gigante imperial busca beneficiarse del caos pero termina por introducir el caos entre sus propias filas. La destrucción deseada de la periferia no es otra cosa que la autodestrucción del capitalismo como sistema global, su pérdida veloz de racionalidad.

La fantasía acerca del metacontrol imperialista del caos periférico expresa una profunda crisis de percepción, la creencia de que los deseos del poderoso se convierten fácilmente en hechos reales, lo virtual y lo real se confunden conformando un enorme pantano psicológico.

En realidad la “estrategia” de metacontrol imperial del caos, sus formas operativas concretas la convierten en una maraña de tácticas que tienden a conformar un todo crecientemente incoherente, prisionera del corto plazo. Lo que pretende convertirse en la nueva doctrina militar, en un pensamiento estratégico “ innovador” que responde a la realidad global, actual para facilitar la dominación imperialista del mundo no es otra cosa que una ilusión desesperada generada por la dinámica de la decadencia. Bajo la apariencia de ofensiva estratégica, se observan los manotazos históricamente defensivos de un sistema cuya cúpula imperial va perdiendo la capacidad de aprehensión de la totalidad real. La razón de estado se va convirtiendo en un delirio criminal extremadamente peligroso dado el gigantismo tecnológico de los Estado Unidos y sus socios europeos.

www.ecoportal.net

Notas
(*), Conferencia dictada en el Seminario “Nuestra América y Estados Unidos: desafíos del Siglo XXI”. Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Central del Ecuador, Quito, 30 y 31 de Enero de 2013.
(1), Ron Suskind, “Without a doubt: faith, certainty and the presidency of George W. Bush”, The New York Times, 17-10-04.
(2), Su exposición desarrollada en la Marshall Society (Cambridge) en la primavera de 1942 fue publicada el año siguiente. Michal Kalecki, “Political Aspects of Full Unemployment”, Political Quaterly, V 14, oct.-dec. 1943.
(3), Michal Kalecki, The Last Phase in the transformation of Capitalism, Monthly Review Press, Nueva York, 1972.
(4), Paul Sweezy & Paul Baran, Monopoly Capital, Monthly Review Press, Nueva York, 1966.
(5), Scoot B. MacDonald, “Globalization and the End of the Guns and Butter Economy”, KWR Special Report, 2007.
(6), Oakes, Walter J., “Towards a Permanent War Economy?”, Politics, February 1944.
(7), Ambas citas aparecen en el texto de John Bellamy Foster, Hannah Holleman y Robert W. McChesney, “The U.S. Imperial Triangle and Military Spending”, Monthly Review, October 2008.
(8), Vance, T. N. 1950, “After Korea What? An Economic Interpretation of U.S. Perspectives”, New International, November–December; Vance, T. N. 1951, “The Permanent Arms Economy”, New International.
(9), Oakes, Walter J, artículo citado.
(10), Paul Sweezy & Paul Baran, libro citado.
(11), Thomas Piketty & Emmanuel Saez, “Top Incomes and the Great Recession: Recent Evolutions and Policy Implications”, 13th Jacques Polak Annual Research Conference, Washington, DC?November 8–9, 2012.
(12), Fuente: U.S. Bureau of Labor Statistics.
(13), Lawrence Mishel and Heidi, “The Wage Implosion”, Economic Policy Institute, June 3, 2009.
(14), FRAC, Food Research and Action Center- SNAP/SNAP/Food Stamp Participation ().
(15), Vance T. N, “The Permanent War Economy”, New International, Vol 17, Nº 1, January-February 1951.
(16), Doménico Losurdo, “Las raices norteamericanas del nazismo”, Enfoques Alternativos, nº 27, Octubre de 2006, Buenos Aires.
(17), Paul Kennedy, “Auge y caída de las grandes potencias”, Plaza & James, Barcelona, 1989.
(18), Chris Hellman, “$ 1,2 Trillon: The Real U.S. National Security Budget No One Wants You to Know About”, Alert Net, March 1, 2011.
(19), Fuentes: SIPRI, Banco Mundial y cálculos propios.
(20), El video de la entrevista Kirchner-Stone publicado por Informed Comment/Juan Cole está localizado en: -angrily-said-war-would-grow-us-economy.html&ei=BYYCUYCnC4P88QSX3oGACA
(21), Peter D. Schiff, “Why Not Another World War ?”, Financial Sense, 19 Jul 2010.
(22), Vance T. N, 1950, artículo citado en (14).
(23), Dilip Hiro, “The Cost of an Afghan 'Victory'”, The Nation, 1999 February 15.
(24), “Una delegación de la oposición siria viajó a Kosovo, en abril de 2012, para la firma oficial de un acuerdo de intercambio de experiencias en materia de guerrilla antigubernamental”. Red Voltaire, “Protesta Rusia contra entrenamiento de provocadores sirios en Kosovo”, 6 de Junio de 2012.
(25), William S. Lind, Colonel Keith Nightengale (USA), Captain John F. Schmitt (USMC), Colonel Joseph W. Sutton (USA), and Lieutenant Colonel Gary I. Wilson (USMCR), “The Changing Face of War: Into the Fourth Generation”, Marine Corps Gazette, October 1989.
(26), David Isenberg, “Contractors and the US Military Empire”, Rise of the Right, Aug 14th, 2012.
(27), David Isenberg, “Contractors in War Zones: Not Exactly “Contracting”, TIME U. S., Oct. 09, 2012.
(28), Dana Priest and William M. Arkin, “Top Secret America. A hidden world, growing beyond control”, Washington
Post, July 19, 2010.
(29), Dana Priest and William M. Arkin, “Top Secret America, A look at the military's Joint Special Operations
Command”, The Washington Post, September 2, 2011.
(30), Andrew Bacevich, “Uncle Sam, Global Gangster”, TomDispatch.com, February 19, 2012.
(31), Narciso. Isa Conde, “Estados neoliberales y delincuentes”, Aporrea, 20/01/2008, .
Karen DeYoung and Karin Brulliard, “As U.S.-Pakistani relations sink, nations try to figure out ‘a new normal’”, The Washington Post /National Security, January 16, 2012.



jueves, 10 de enero de 2013

EDUCACION MILITAR NO,GRACIAS



JORDI CALVO RUFANGES, ECONOMISTA E INVESTIGADOR SOBRE MOVIMIENTOS SOCIALES, CULTURA DE PAZ, ARMAMENTISMO Y ECONOMÍA DE DEFENSA. MIEMBRO E INVESTIGADOR DEL CENTRO DE ESTUDIOS POR LA PAZ JM DELÀS DE JUSTÍCIA I PAU DE BARCELONA

El ejército acude a eventos para jóvenes y niños, como el salón de la infancia o de la educación para dar una imagen más cercana y familiar de lo militar a las nuevas generaciones. La manera de atraerlos a su estand es mediante una serie de actividades divertidas de deporte de aventura. De esta manera el ejército logra romper las barreras o prejuicios que sobre los ejércitos, las armas, las guerras y la violencia armada puedan tener estos niños y niñas como consecuencia de su educación, del entorno social o de la influencia de familiares y amistades.
Hacer de la actividad militar algo divertido es de un cinismo extremo, cuando sabemos que los ejércitos tienen como principal función la de conseguir objetivos políticos a través de la violencia armada. La asociación que un niño o una niña pueda hacer de que los ejércitos son divertidos legitima a estos últimos y acerca a futuros candidatos en futuros procesos de reclutamiento.

El ejército no lograría justificar el enorme gasto para las arcas públicas que supone cada año y las muertes y sufrimiento que genera su acción y el negocio que se genera en torno a las armas sin actividades de propaganda, de publicidad y promoción que hacen de manera constante a través de los desfiles militares, de las películas belicistas, los videojuegos de guerra, de los juguetes bélicos, de los materiales pedagógicos para inculcar los valores de la cultura de defensa en los niños, de la presencia en el salón de la infancia y de la enseñanza, de la difusión con trípticos y charlas en institutos, de subvenciones para realizar estudios para promocionar la labor del ejército, de institutos de estudios militares para opinar justificando la utilización de la fuerza militar para resolver los conflictos entre pueblos …

La solidaridad y la paz son valores que últimamente han sido utilizados por el ejército para justificar y legitimar su tarea. Pero la paz es un concepto que se basa en la no utilización de la violencia y en la reducción de ésta en todos los ámbitos. El ejército genera violencia hacia dentro, oprimiendo sus miembros (son numerosos los casos de, violencia de género, malos tratos …), y hacia fuera a través de sus operaciones militares armadas. Los ejércitos son incompatibles con la paz o la solidaridad, más bien al contrario generan violencia y destrucción por allá por donde pasan. El ejército debería estar fuera de los espacios educativos, tal y como promueve la campaña Desmilitaricemos la educación.

BLOG DESMILITARICEMOS LA EDUCACION

Publicat a PUBLICO. 09.01.13

sábado, 29 de diciembre de 2012

LA VIDA NO ES UN VIDEOJUEGO

 
 Otra vez nos altera y conmueve la matanza de niños en la escuela de Estados Unidos, se abre de nuevo el debate del control de las armas, decisión que para nuestra cultura europea es una evidencia, por tanto es consenso casi general, quiero analizar un aspecto que no se valora en toda su importancia. Los videojuegos banalizan la muerte, ves escenas tremendas de matar y matar personas a un ritmo frenético, se normaliza el matar, se toma como un juego de habilidad, en la mente de personas con ciertos problemas se confunde la vida con el videojuego, vemos como imitando los "héroes del videojuego pasan a la acción, asesinando decenas de personas y centenares en el caso de Noruega. La cultura de masas americana se nutre de cine, televisión, videojuegos en donde se banaliza, se normaliza el matar. 
He aquí la situación a superar, no podemos destrozar la mente de la infancia y la juventud con la cultura de la muerte, hay que producir otros productos culturales, aventuras deportivas, amorosas, de acciones noviolentas. Este reto  colectivo es el camino para que no sucedan estos hechos. 
Jordi Agulló Guerra  (c) 2011

lunes, 12 de noviembre de 2012

CAN SERRA QUEREMOS QUE EL SISTEMA CAMBIE

El sistema económico actual es un sistema  profundamente injusto puesto que el reparto que hace del beneficio de la producción y el comercio internacional  es totalmente desigual ( El  1% de la población del mundo  acumula el 30% de la riqueza  que se produce a nivel mundial) 

El sistema político actual es un sistema profundamente  injusto ( Cinco paises controlan la ONU con un sistema de vetos que evita que se tomen decisiones en contra de sus intereses y en prejuicio del resto )

El sistema social actual es un sistema profundamente injusto, las leyes favorecen a los sistemas financieros en contra de la economía real y el derecho a una vida digna  ( Se ha dado a los bancos  hasta el momento presente para su supervivencia quince veces más de lo que se necesita para erradicar el hambre en el mundo)

Este estado de cosas indica que la democracia es un anhelo a nivel mundial pero no una realidad aunque algunas sociedades se tilden de " democráticas"

La industria que soporta  y mantiene el  actual sistema económico, político y social  actual es la industria armamentista. 


 Los grandes países ( EEUU, China, Rusia, Francia, Inglaterra) que forman el consejo de seguridad de la ONU a cuyo grupo hay que unir Alemania, Israel, etc.  son los grandes exportadores de armas y su economía en gran parte depende de dichas exportaciones.

Esto resulta peligrosísimo pues quiere decir que para mantener el " statu quo" mundial  es necesario el continuo rumor de guerra, las escaramuzas bélicas y la guerra declarada.  De lo contrario es sistema económico, político y social se vería obligado a cambiar.
 
¡ QUEREMOS QUE EL SISTEMA CAMBIE!





sábado, 25 de agosto de 2012

ARMAS,SIRIA,LA LUCHA LIBERTADORA

Paseando por Gràcia ( barrio popular de Barcelona), leo carteles donde se ensalzan las “armas”. Es un cartel de la izquierda del pais. Mi cabeza empieza a pensar ... el consorcio mundial, la industria militar, la venta de armas, la enorme trampa que nos tiende la carrera de armamentos, que fácil es es considerar que para luchar hay que tener armas. ¿A quien matamos? ¿Qué cuartel tomamos? ¿A quién tendremos enfrente?

¿ A Aznar, Mario Conde o acaso a Botín? NOOOO... tendremos enfrente a jóvenes y padres y madres de familia que viven con nosotros y han optado por hacerse policías o ingresar en el ejército de un pais que se llama democrático.

SIRIA

La rebelión comenzó con manifestaciones pacíficas. El règimen dictatorial dispara a los civiles que se manifiestan, matando docenas de personas. La rebelión se organiza, pasa a la lucha armada, para ingresar en la guerrilla hay que comprar un kalastinov. Cobran 1.000 euros a los jóvenes que quieren luchar. Se engorda así la industria armamentistica de Rusia, que a la vez alimenta al règimen sirio con armas de todo tipo e impide cualquier solución no violenta pactada en la ONU.

La realidad es cruda y difícil, cuesta tomar posiciones pues estamos envueltos en complicados mecanismos que nos hacen caer en contradicciones, cada uno asume las suyas.

Mi posición des de joven ha sido y es la siguiente:

1er.- El consorcio militar–industrial es el principal enemigo de la Humanidad. La carrera de armamentos, la investigación militar, la venta de armas como negocio es legal, en el sentido objetivo de las leyes, y sin embargo son ilegales los mercaderes de guerras.

Todos los aspectos negativos de la problemática humana podrían resolverse con parte del dinero que se gasta en las armas: el hambre, los problemas del medio ambiente, la falta de planes de desarrollo, etc.

2on.- Frente a esta alarmante y difícil situación, hay que luchar. El principal escollo y verdadero enemigo es el PASOTISMO, o sea no hacer nada.

3ero.- Hay que afrontar la situación, asumiendo riesgos. Toda lucha está llena de contradicciones o dudas: la lucha armada, el pragmatismo, la noviolencia, etc. Teniendo esto en cuenta, no debemos ser dogmáticos, sí criticos constructivos con los otros planteamientos de lucha.

Yo opto, frente a la guerra, por la utopia que es la noviolencia activa : la no colaboración, la desobediencia civil, la construcción de alternativas ya....

Vuelvo a repetir, para finalizar esta reflexión, el principal problema que tenemos para dar la vuelta a la situación es la actitud del PASOTISMO.

23 de agosto 2012
Jordi Agulló i Guerra


viernes, 8 de junio de 2012

INSUMISOS LA BATALLA POR UN IDEAL


LA CUARTA PÁGINA
martes, 15 de septiembre de 2009

Insumisos, la batalla por un ideal

JORGE URDÁNOZ GANUZA

De quién se dice aquello de "no sabían que era imposible y lo han conseguido"? Porque si alguien se merece la cita, ésos son los insumisos que en su día vencieron al ejército. Un ejército, el heredado de la dictadura, que no tenía entre los españoles la mejor de las reputaciones, estigmatizado como estaba por haber sido uno de los puntales de la represión franquista.

El movimiento antimilitarista le plantó cara pronto y, casi inconcebiblemente, terminó ganando una batalla que sólo cabía dar por perdida. Los insumisos lograron acabar con la mili obligatoria y forzaron a la institución militar a replantear toda su estrategia de fondo. Fue, por muchos motivos, un acontecimiento singular, y merece la pena recordarlo. Aunque parezca ciencia-ficción, cientos de jóvenes iban a la cárcel en defensa de sus valores La cita de Gandhi se repetía por doquier: "No hay un camino a la paz, la paz es el camino"

No es fácil acotar los orígenes del proceso. La fundación oficial del Movimiento de Objeción de Conciencia -el MOC, el colectivo que gozó de un mayor protagonismo durante los años de la insumi-sión- data de 1977, pero hay acuerdo en considerar que tal fecha supuso tan sólo un bautizo más o menos formal a un impulso que tenía ya algunos años. En 1971, con el dictador todavía atado y bien atado a los resortes del poder, Pepe Beunza, el padre del antimilitarismo español, se convirtió en el primer insumiso no religioso al ejército obligatorio (los Testigos de Jehová se habían negado a alistarse desde siempre). Lo arrastraron por 10 prisiones durante casi tres años, pero con el tiempo pudo ver cómo la incorporación a filas dejaba de ser obligatoria. Hoy en día sigue siendo un referente para el movimiento por la paz en nuestro país.

El antimilitarismo bebió de la rebeldía de Mayo del 68, del pacifismo cristiano de los movimientos de base y de los procesos de desobediencia civil inaugurados por Thoreau, Gandhi y Luther King. Hubo también, es cierto, una insumisión específicamente nacionalista. No al ejército, sino a España. No antimilitarista, sino militarista a la contra. Pero de ésa no hablaremos aquí, pues no es sino el mismo belicismo con distintas insignias. La insumisión de la que nos ocuparemos aquí es aquella que ofrecía razones y ejemplos contra una organización social estúpida, injusta y ciega, no contra los particulares colores de la bandera que la arropaba.

Aunque hoy parezca ciencia-ficción, los jóvenes de entonces iban a la cárcel dos años, cuatro meses y un día por un ideal. Podían optar por hacer la prestación social sustitutoria durante un año, por supuesto, pero eso era hacerle el juego al sistema militarista y permitir, por tanto, su perpetuación. Así que decían adiós a sus familias, a sus estudios o a sus trabajos... y se entregaban. Seguían las enseñanzas de la desobediencia civil: jamás acatar lo injusto, pero nunca responder con la violencia. Y asumían además el castigo legalmente establecido. Porque, como Gandhi y King habían enseñado, sólo así puede la sociedad vislumbrar las injusticias y percibirlas como tales, y sólo así será posible el cambio. Por eso centenares de jóvenes que no sólo no habían hecho absolutamente nada, sino que eran en muchos sentidos los mejores de entre nosotros, acababan en prisión. Y, extramuros, la sociedad empezó a plantearse cosas.

Es difícil, sospecho, que un adolescente de hoy conciba algo semejante. No hay fuerza de convicción más poderosa que la sinceridad y el ejemplo, pero ya no abundan. Yo no viví la transición, pero intuyo que entonces los ideales democráticos eran eso, ideales, y no la palabrería hueca y pomposa en la que se han convertido ahora. Entonces un partido como el PSOE podía ceder a otro grupo político uno de sus dos asientos de los siete que formaban la comisión que habría de redactar la Constitución (¡la Constitución!), sólo porque creía que era justo que así fuera, aunque nada le obligara legalmente a ello.

¿Podemos imaginar algo parecido ahora, cuando nadie le hace ascos ni al menor tránsfuga de pueblo? Para bien y para mal, con la democracia llegó también el desencanto. La política dejó de ser aquello de conseguir el poder para poner en práctica los ideales e, imperceptiblemente, se convirtió en el manejo de los ideales para conseguir el poder.

Los insumisos fueron probablemente los últimos grandes idealistas que dieron la batalla en la arena específicamente política y estatal. Tras ellos, las ansias de transformación buscaron otros cauces. A la desnuda autenticidad de su idealismo, que a nada conduce por sí sola, sumaban unas razones de fondo que era difícil rebatir. La mili obligatoria se había convertido en un ritual vacío de todo contenido. Era un semillero de suicidios, de frustración, un sinsentido amargo. Y el pacifismo dibujaba un horizonte de posibilidades cargadas de esperanza. La cita de Gandhi se repetía por doquier: "No hay un camino a la paz, la paz es el camino". A Thoreau, encarcelado por negarse a pagar unos impuestos que apuntalaban la esclavitud, su mejor amigo le preguntó: "¿Cómo es posible que estés en la cárcel". A lo que él simplemente contestó: "¿Cómo lo es que no estés tú?". Era la anécdota definitiva.

No se trataba sólo de ser justos en la lucha, se trataba de luchar por algo que era eminentemente justo. La abolición de los ejércitos, la concordia universal, la educación por la paz, el desarme... todo era posible y todo había que intentarlo.

De alguna manera, el movimiento murió de éxito. Con la mili obligatoria se extinguió también el móvil aglutinante fundamental. Los insumisos fueron olvidados. Hoy están entre nosotros: pueden ser el carnicero, el bibliotecario o el conductor del autobús, pero lo ignoramos. No recibieron jamás ni una medalla, ni una condecoración, ni un reconocimiento, nada. Gracias a ellos, miles y miles de conciudadanos no desperdiciamos nueve meses de nuestras vidas, pero nadie les ha dicho nunca algo parecido a "gracias". Ni Pepe Beunza, ni el MOC, ni nada ni nadie han sido candidatos a reconocimiento institucional alguno. Ni una nota a pie de página, sólo silencio. Con todo, el movimiento antimilitarista sigue activo, por supuesto. Tecleen en Google "objeción fiscal"... razones y motivos, por desgracia, no faltan.

¿Y el ejército? La experiencia le hizo aprender muchísimo. Inició una campaña de desinformación digna de Orwell: basta decir que la idea-fuerza es la paz. "Misiones de paz", "ejército humanitario", etcétera. Todo muy bonito y todo mentira: la cruda verdad es que tan sólo el 1% de su presupuesto se dedica a ese tipo de misiones internacionales.

Y se trata siempre de misiones en las que España tiene algún interés político obvio. Y abundan las denuncias de brutalidad, de ineficacia o de cosas peores. Y, si de ayudar se trata, las ONG lo hacen mejor y salen más baratas. Siete veces más baratas, exactamente. Y más allá de eso, ¿qué clase de empresa anuncia tan sólo el 1% de su actividad? La maniobra es tan exitosa que incluso se les ha permitido sacar a niños de las escuelas para llevarlos de excursión a los cuarteles. ¿Educación para la paz? No: el mundo al revés.

Si el movimiento antimilitarista no fue más allá a pesar de todo el potencial que encierra se debió probablemente a una carencia de diagnóstico, de visión global. Una lacra que caracteriza nuestra época: nadie sabe hoy en qué creer. Pero ¿por qué los barrios ricos necesitan muros, cámaras y seguridad privada, y por tanto han de invertir en ello buena parte de su presupuesto? Porque si son ricos es que hay otros que son pobres.

Pongan "países" donde digo "barrios" y "ejércitos" donde digo "seguridad privada" y tendrán una fotografía bastante aproximada del concierto mundial de las naciones. Un concierto difícil de cambiar, si no imposible. Aunque quizás, en alguna parte, alguien no lo sepa y haya empezado ya a intentar lo inaudito. Nunca se sabe cuándo prende la chispa de lo imposible.

Jorge Urdánoz Ganuza, doctor en filosofía, es visiting scholar en la Universidad de Nueva York.

EL CONTE DE L'UNIVERS por MARTÍ OLIVELLA

EL CONTE DE L’UNIVERS


I en el principi era l'univers.Tot era univers. I l'univers era tot. I l'univers es desplegà en formes molt variades, fredes i calentes, grans i petites; clares i fosques , vives i mortes. Però tot era l'univers. I res no era fora de l'univers.


En un petit planeta que votava a un petir estel , d'una petita galàxia, l'univers anà prenent formes vives que naixien i morien . Una d'aquestes formes animades que prengué l'univers desplegà la insòlita creença que ella no era l'univers sinó l'amo de l'univers. Fins i tot, cregué que era el centre de l'univers, que tot girava al voltant seu i que tenia el deure de dominarl-lo i de posar-lo al seu servei. Perduda la consciència de ser una forma més de l'univers considerà les altres formes animades com a competidores per a la seva supervivència. I les formes animades aplicaren la seva raó a la pretensió absruda de dominar les altres, creient erròniament, oh sòrdida ignorància!, que es feine un bé quan perjudicaven a les altres. No s'adonaven que eren manifestación del mateix univers, parts del mateix cos, i que les seves diferents formes estaven fetes de la mateixa pasta.Crien fer mal a les altres i es feien mal a elles mateixes.

De tant en tant, en diferentes indrets d'aquest peculiar món, apareixien persones que vivien en la plena consciència de ser una simple forma d'aquest únic univers. No es barallaven , no volien sobrevierue a qualsevol preu, compartien allò que tenien , vivien i morien tranquil·les , es deixaven fins i tot, matar...perquè sabien que res no era seu i que no i havia cap diferència de fons entre ser vives o ser mortes. L'univers era tot i res no era fora de l'univers. Aquells que s'adonoaven de la realitat de les coses esdevenien feliços , lliures de tota preocupació i contesnts anuncaven la bona notícia que es podia viere en pau, que no hi havia res a guanyar ni res a perdre.Que l'única cosa important era adonar-se d'aquesta genuïna unitat de tota la realidata. D'aquesta actitud en deien amor: reconèixer que els altres són manifestació de la mateixa realitat que un mateix i actuar en conseqüeència.

De fet, la funció de la vida dels humans era adonar-se d'aquest fet primordial: passar de la consciència i l'actitud de l'ésser aïllat, centrat en un mateix, a la consciència i actitud de no dualitat, de formar part de l'ùnic univers. Era un pas difícil . La vida quotidiana estava orientada a enfortir la consciència d'éssers aïlltas, separats i en competència amb els altres éssers. Fins i tot , aquelles institucions que havien nascut al voltant d'éssers amb consciència de formar part d'un únic univers. Enlloc de ser testimonis d'aquesta unitat de la realitat s'inventaven terribles diferències: cesls i inferns, deus i humans, humans i animals, homes i dones, rics i pobres, blans i negres...Tot això eren diferències reals i conflictives per als humans mentre es creien ésser autònoms aïllats dels altres, però esdevenien formes variades complementàries quan es contemplaven des de la consciència de la no dualitat. L'amor no podia ser una actitud voluntarista, ni un manament obligatori, sinó que esdevenia l'expressió pròpia de la vivència de formar part del mateix univers. Estimar els altres no era diferent que estimar-se un mateix. Odiar els altres no era diferent que odiar-se un mateix.


Però, malgrat hom tingués en certs moments aquesta visió de fons de la realitat, el cert és que no era fàcil pels humans mantenir-la permanentment. Tal era la diversitat de formes de l'univers que s'expressaven en aquest món que era molt fàcil tornar a veure'l com a un món d'objectes i subjectes independents en el qual allò que ens separava era molt més que el que ens unia. Veure el món format per individus autònoms amb interessos diferents portava a baralles constants en tots els àmbits. El desig d'unitat i d'eternitat que els ésser tenien en el seu fons s'expressava amb formes barroeres d'unió sexual i d'intervenció mèdica per allargar la vida, com un absolut, al preu que fos. La por a la soledat i a la mort era tan gran pels éssers aïllats que els feia aplegar-se en famílies , en nacions, en grups, en exèrcits....per intentar assaborir fugisserament alguna cosa semblant a la unió amorosa i a l'eternitat qualitats pròpies de la realitat viscuda com a forma diversa de l'únic univers. La paradoxa era que essent expressions en transformació d'un únic univers es veien com a ésser sols independents i mortals i que aquesta era la causa del seu sofriment i de les seus conflictes.

Fins y tot, aquells que vivien de forma més permanent la consciència de no dualitat de l'existència havien de submergir-se molt sovint en el silenci i la solitud per no deixar-se distreure per les mil i una formes d'entreteniment que la societat dels distrets havia posat a l'abast dels humans. L'addicció a la superficialitat era tan forta que el pas de presa de consciència profunda era viscuda amb un immens dolor . De fet , aquest procés era morir a la vida superficial per ressuscitar a la vida profunda real. Era un procés dolorós per l'home vell que esdevenia joiós per a l'home nou. Les diverses formes amagaven l'únic univers en què es manifestaven. La solidaritat i l'amor eren l'única manifestació dels qui havien donat el pas d'una vida a l'altra.

L'univers era
Les formes diverses canviaven
Estimar, compartir, perdonar , torna a començar...
Era l'únic senyal que permetia reconèixer qui se n'havia adonat


INDIGNADOS CON LAS GUERRAS

El siguiente análisis está extraido de la página web www.elrincondelvago.com. Lo realizó algún estudiante anónimo de economía de un Instituto cualquiera de Educación Secundaria en los inicios del año 2003. Mientras tanto los gurus de la economía internacional, muchos de ellos profesores universitarios de prestigiosas universidades, callaban ante el imperativo de lo políticamente no correcto ( ¡vaya excusa!) y dejaban hacer a los poderes políticos que a su vez engañaban a la opinión pública a través de las agencias de comunicación y presionaban a la comunidad internacional en la  ONU .

A agua pasada, el premio nobel de economia Joseph Stiglitz y otros prestigiosos economistas dicen exactamente lo mismo: que la actual crisis económica ha tenido su punto de partida en las guerras de Irak y Afganistán que han exacerbado la crisis de la de por sí enferma economía americana lo que ha arrastrado al resto de las economías, que siguen el mismo modelo.

La conclusión respecto de los políticos actuales parece clara: QUE NO NOS REPRESENTAN, QUE NO, QUE NO, porque o son unos ignorantes y no merecen el lugar que ocupan en la política o son los responsables de lo que está ocurriendo y en este caso todavía menos deben estar en los cargos políticos que ocupan.  La gestión del bien común  no  puede estar en manos personas con tal cortedad de miras. Los medios de comunicación lo único que hacen es procucar un oropel de excelencia a quienes están demostrando una y otra vez una mediocridad sin límites.

Motivación Economía de la Guerra en Irak

Desde la creación del Irak Moderno, el control de la industria petrolera estuvo en manos de la Irak Petroleum Company (IPC), un consorcio de British Petroleum, Shell, Esso, Mobil y la Compagnie Française de Petroles, que virtualmente dictaba los ingresos del país, hasta que fue nacionalizada por Sadam Hussein en 1972.

Tras la guerra del Golfo, EE.UU. decidió dejar a Hussein en el poder, con el fin de mantener un contrapeso a Irán en la región y no ofender a sus aliados árabes. Sin embargo, impulsó rebeliones de chiítas en el sur y de kurdos en el norte, aplastados por Irak.

Se trató de "contener" a Hussein por medio de sanciones e inspecciones de la ONU encargadas de destruir sus armas químicas, biológicas y proyectos nucleares. El programa de inspecciones fue interrumpido en 1998, lo que motivó nuevos bombardeos de EE.UU. y Gran Bretaña. La administración Bush, quiere ahora "un cambio de régimen”.

La situación económica internacional continúa condicionada por la capacidad de la economía americana para retomar un crecimiento sólido tras el bache en el que se encuentra inmersa tras el 2001. La coyuntura de la economía internacional esta directamente relacionada con lo que pueda dar de sí la recuperación Norteamérica y prácticamente sólo los dos gigantes asiática os China y la India parecen librarse del síndrome de dependencia de la locomotora americana.

En el 2001 la economía americana entró en recesión (Se afirma que una economía esta en recesión si su PIB trimestral se reduce durante tres trimestres seguidos. Bajo este criterio la economía americana estuvo en recesión entre enero y septiembre de 2001, con una caída acumulada de PIB del 0,7%, pero en cambio echando manos a las tasas interanauales nunca se llego a conseguir una tasa interanual negativa

Si comparamos esta desaceleración del 2001 con la recesión de 1991, comprobamos que esta última fue más larga y más profunda, con una caída del PIB, en tasa interanuales durante cuatro trimestres.

Los analistas más agoreros, tendían a pensar que lo peor no había pasado y que existían razones de peso para esperar que en la encomia americana se repitiera en la primera década del nuevo siglo algo parecido a lo que sucedió a principios de los ochenta.

FACTORES NEGATIVOS DE LA ECONOMIA AMERICANA

El primer factor es el endeudamiento del sector privado:

Durante los años noventa, la producción americana creció enormemente, pero el crecimiento del gasto por parte del sector privado, tanto en inversión como en consumo, fue aun mayor. Este gasto se financió acudiendo a la deuda, con un continuado desequilibrio de las cuentas del sector privado, y en particular, con un deterioro constante de la tasa de ahorro de las familias. Puesto que es obvio que la deuda no puede crecer permanentemente más que la renta, las familias americanas deberán en algún momento reducir su consumo para detener el crecimiento de la deuda y pagar los intereses de la misma. Hasta ahora, el consumo ha mantenido a flote a la economía americana pero el alto endeudamiento tarde o temprano llevará a la moderación del gasto de las familias.


El segundo factor que incide negativamente en al capacidad de USA para conseguir un crecimiento fuerte es el pinchazo de la burbuja bursátil.

La expansión de los noventa se fundo en una excepcional e irracional euforia financiera. LA prolongada caída de las cotizaciones en bolsa va a dificultar la recuperación estable tanto del consumo privado como de la inversión. El consumo se resiente debido al denominado efecto riqueza: Los consumidores recortan a la baja su gasto cuando observan que son menos ricos, aunque sea sobre el papel. La inversión en nuevo equipos y plantas también flaquea cuando las cotizaciones están por los suelos. En parte ello ocurre por un problema de expectativas, pero también por la dificultad de atraer nuevos fondos a los mercados, por el exceso de inversión en años previos y por las expectativas inciertas en cuanto a al evolución de las ventas. Hemos visto que hay motivos para pensar que el consumo crecerá menos y sin que tire la inversión es muy difícil aunque la recuperación se consolide.

Y el tercer factor es la situación de la balanza por cuenta corriente norteamericana,

Altamente deficitaria como consecuencia no solo de los excesos del sector privado, sino también a causa de un déficit público en rápido crecimiento. Para los estos analistas el déficit a llegado a niveles históricamente insostenibles y ello obligara a un periodo de corrección a lo largo de los próximos trimestres. Dicho ajuste pude conseguirse mediante una menor demanda internan en USA, lo cual sería coherente con: (/Menos gastos (publico y privado) y unos años de menor crecimiento de la economía americana). Otro ajuste alternativo podría tener lugar mediante una suave y prolongada depreciación del dólar, lo que permitiría a EEUU ajustar sus cuentas exteriores con un menor impacto en el PIB. Pero este es un escenario poco posible, porque los mercados financieros no se caracterizan precisamente por los ajustes suaves. Si el dólar se debilitase, lo más probable es que el proceso fuera rápido, con un impacto negativo en la economía americana. El efecto recesivo sería difícil de evitar, puesto que o bien disminuiría el flujo de capitales extranjeros que alimenta el gasto americano, o sería necesario aumentar los tipos de interés para mantener la entrad a de fondos que financian el déficit por cuentea corriente. En ambos casos, una parte importante del ajuste sigue recayendo en la demanda americana.

Y entre medio de tanta dificultad para levantar el déficit por cuenta corriente americana, nos encontramos la factura petrolera de Estados Unidos. Con un déficit por cuenta corriente que alcanzará los 300.000 millones de dólares, el 5% del PIB, el mayor desde la administración Reagan, nada podría venirle mejor a la economía de EEUU, que la factura de sus importaciones se redujera drásticamente.

En el foro económico de Davos, el financiero húngaro-estadounidense George Soreos, pronosticó que si los pozos iraquíes no resultaban afectados por la guerra, las perspectivas de la economía mundial podrían mejorar considerablemente debido a la riada de crudo barato iraquí que inundaría los mercados mundiales.

Fadhil Chalabi, ex funcionario petrolero iraquí y hoy director ejecutivo de Centre for Gloal Energy Studies (CGES) de Londres, cree que un Irak post Sadam, el nuevo gobierno tendrá que aumentar su producción para financiar la reconstrucción del país ignorando la cuota de 32 millones de barriles diarios asignados por la OPEP al país.

Con todo esto y lo comentado anteriormente sobre la necesidad de diversificación del riesgo de inversión y suministro de energía, nos encontramos que este año la inversión de las petroleras estadounidenses en el exterior subirá un 6% hasta los 102.000Millones de dólares, un reflejo de la urgencia de EEUU de diversificar sus fuentes de suministro de Energía. USA solo tiene un 3% de las reservas mundiales conocidas de petróleo, f rente al 30% de Arabia Saudí y el 11% de Irak...

Por otro lado el departamento de energía de los EEUU prevé un incremento sostenido de la demanda mundial de petróleo hasta el 2050, por todas estas razones el Pentágono nunca ha negado que entre sus objetivos estratégicos esta el de asegurar el acceso a las materias primas vitales, principalmente el petróleo del Golfo Pérsico.

¿Que intenta conseguir directamente EEUU con la guerra de Iraq?
  1. A largo plazo si EEUU intenta asegurarse un suministro de crudo más estable, su economía sería la mas beneficiada, su energía es un 40% más barata que las de sus competidores del mundo industrializado, lo que le otorga considerables ventajas para subvencionar a su industria y promover sus exportaciones en sectores vitales como los fertilizantes, asfaltos, fibras sintéticas, productos plásticos, industria farmacéutica.
  1. Pero también controlaría el crecimiento militar de nuevas potencias emergentes
Según agencia Goldman Sachs Asia: (Kenneth Courtis su vicepresidente decíaque el surgimiento de China como una potencia económica es el tipo de fenómeno que le mundo solo presencia una vez cada 300 años) La economía china tiene hoy el tamaño de la de Italia, en unos cuantos años tendrá la de Alemania y en una década podrá rivalizar con toda la UE, si ese ascenso económico se ve acompañado, como ocurrió con Alemania y Japón, por crecientes aspiraciones militares, en Washington creen que no habrá mejor modo de frenar esos instintos que controlar su acceso al suministro de energía. (China desde 1992, paso a ser importador neto de petróleo, superando los 3,3 millones de barriles diarios, en el 2010 podra alcanzar los 6,8 millones lo que le colocarían en el segundo importador mundial de crudo después de EEUU.

La terapia del Warfare State de inundar los mercados internacionales con su moneda (debido a su monopolio como moneda de pago) amenaza con provocar el desplome del valor del Dólar.

Y como apoyo a todas estas tesis solo hace falta basarse en la ultima revisión que el gobierno americano hizo sobre los presupuestos de defensa, triplicado su partida respecto al de hace tres meses.

Relaciones de la Administración Bush y la Industria del Petróleo estadounidense.

Otro motivo mas a la voluntad de control sobre el crudo iraquí es la relación de la administración presidencial norteamericana con la industria petrolera:
  1. Bush ha realizado su carrera profesional y forjado su fortuna económica de la mano de las compañías petroleras Texanas: ExxonMobil, TexacoChevron y Halliburton.
  1. Richard Cheeney Vicepresidente de los EEUU fue hasta antes de integrarse en el gobierno EEUU de la mano de George Bush, vicepresidente de halliburton.
  1. Condoleezza Rice fue miembro directivo de Chevron
  1. Don Evans Secretario de Comercio fue directivo de una empresa petrolera
  1. Kathleen cooper Secretaria de Asuntos económicos fue directiva de una empresa petrolera.
  1. Elizabeth Cheney Adjunta a la Secretaria de Estado, es la responsable de defender los intereses petroleros en oriente medio.
Consecuencias económicas de la Guerra de Irak

Lo peor, económicamente hablando, es la incertidumbre, y por consiguiente lo que opinan en su mayoría es que la mejor opción es la no-guerra, pero que de haberla, lo más recomendable es que se inicie y finalice cuanto antes. Una guerra corta apenas afectaría a nuestra economía y desataría la recuperación económica.

En una contienda corta la mayoría de los analistas financiero apuestan por una fuerte subida del precio del barril brent, seguida de una rápida bajada, por debajo de los 30 o 25$ barril. Por supuesto en un contexto de duración corta de la guerra, los mas perjudicados sería el sector turístico y los mas beneficiados, las propias petroleras, las constructoras y el sector de la distribución.

El área de la economía que va a verse afectada tanto en un conflicto de corto o de larga duración será el turístico

Si la duración del conflicto de guerra con Irak se prolongase de dos a 3 meses, estas serían las consecuencias por sectores:

Sector Bancario y Seguros: Aquí los que más sufrirían este conflicto sería la banca de empresas o inversiones, igualmente que los aseguradores que podrían ver recortados también sus cotizaciones en bolsa, y por consiguiente se resentirían sus carteras de inversiones y fondos de inversiones. Una reducción de los tipos de interés para impulsar la economía tampoco les ayudarán, y es que según los expertos los bancos siempre llevan un ciclo de retraso con el resto de la economía.

El turismo, viajes y hoteles, tal y como hemos comentado anteriormente serían los primeros en sufrir los efectos de la guerra, y los últimos en salir de ella.
El sector de automóvil, continuará con su reducción de ventas, aunque si bien es cierto que es mas consecuencia del propio mercado pero la guerra puede aumentar las crisis productiva del automóvil.
El sector de la distribución se verá amenazado por la elevación de los costes del petróleo y la inflación
El sector de obra y construcción también se verá afectado por la reducción del crédito


Coste de la guerra con Irak

Podemos dividirlos en:

Costes de la Guerra: dentro de esto ya conocemos que la Administración Bush ha propuesto un paquete de 75000 millones adicionales para el conflicto (60 000 militares, el resto ayuda humanitaria). Aunque esto parece quedarse cortos frente a los cálculos de estudio de Nordhous (de gran prestigio) que establece una horquilla de 60 000 millones a 140.000 millones de dólares.
Lo más preocupante el incremento del déficit publico, y sus efectos sobre la elevación de los tipos de interés a largo plazo, lo cual reduciría el gasto en vivienda y también el consumo e inversión empresarial.

La administración ha pasado de los + 700.000 millones de dólares de superávit que le dejo Clinton a los 400.000 millones de dólares de déficit.

A todo esto hay que añadir el incremento de la inflación como consecuencia del incremento en el precio del crudo. Pero no quiero extenderme mas en cifras y argumentos ya ampliamente expuestos y sí quiero entrar en los mal llamados

Costes Indirectos o Psicológicos del conflicto:

Haciendo memoria en el conflicto del Golfo, el final de la guerra significó la vuelta a lo conocido y en consecuencia, significó el final de la incertidumbre, sé hecho al dictador de Kuwait, pero no se hizo nada más, con lo cual se restableció la situación anterior y no se introdujo ningún elemento nuevo de incertidumbre.

Ahora suponiendo un éxito militar sin problemas, el resultado será que entramos e un mundo nuevo con la comunidad internacional fracturada. Y suponiendo unos objetivos postguerra tan nobles como pueden ser restablecer la democracia en Iraq… lo cierto es que se trata de situaciones desconocidas y por lo tanto llenas de incertidumbre.

Desde Keynes, sabemos que la incertidumbre tiene efectos negativos: Sectoriales: (Turismo, compañías aéreas, aseguradoras, etc...) y Generales: En la bolsa, en las decisiones de inversión, en actitud del consumidor


He aquí lo que ocurrió a nivel internacional respecto de la guerra de Irak
http://es.wikipedia.org/wiki/Invasi%C3%B3n_de_Irak_de_2003


Tras presionar al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas con la presentación de supuestas pruebas, para que aprobara una resolución apoyando explícitamente la invasión, el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush obtuvo el apoyo de un grupo de países para formar una alianza que invadiese Iraq para derrocar al gobierno de Saddam Husein. Esta coalición, que se autodenominó Coalición de la voluntad, estaba formada por los gobiernos de Estados Unidos, el Reino Unido, España, Portugal, Italia, Polonia, Dinamarca, Australia y Hungría.
La mayoría de la población de estos países, así como la de la opinión pública mundial fue mayoritariamente contraria, haciéndose notar especialmente en las manifestaciones mundiales contra la guerra de Irak. Bush recibió también el apoyo de los gobiernos de la República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, los estados bálticos de Estonia, Letonia y Lituania, Colombia en América, las islas mediterráneas de Malta y Chipre; el estado de Israel o el de Kuwait.
Francia, Alemania, China, Brasil, Argentina, Siria, México, Chile, Egipto y Rusia manifestaron su oposición a medidas de fuerza contra Iraq y fueron partidarios de una salida negociada a la crisis. Francia, Rusia y China, miembros permanentes del Consejo de Seguridad, abogaban por la continuidad de la labor de los inspectores y anunciaron su intención de vetar cualquier documento que legitimase explícitamente el ataque. Durante estas demostraciones se produjeron varios roces entre Estados Unidos y los países que se oponían a la invasión. Pero al final estos que se oponían a la guerra cedieron y se mantuvieron neutrales desde el inicio de la invasión.
El 16 de marzo de 2003, se produjo la Cumbre de las Azores, donde los líderes de los Estados Unidos, Reino Unido, España y Portugal anunciaron un ultimátum al gobierno baasí de Saddam Husein para que procediera al desarme.
El entonces jefe del Gobierno español, José María Aznar, aludió a que la intervención respondía a la convicción de que aquel gobierno constituía una amenaza para sus vecinos y para los propios países occidentales. Recordó que en ocasiones las intervenciones militares se hacen bajo el mandato de las Naciones Unidas, como en el caso de Afganistán en 2001, y en otras ocasiones, sin mandato expreso de Naciones Unidas, como en el caso de la Guerra de Bosnia en 1992. Afirmó también que España no participó en esa guerra sino que únicamente apoyó a los aliados, pero que en ningún caso el ejército español participó de la invasión.

Derecho Internacional

La guerra no contó con el mandato expreso del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, lo que ha generado que expertos del derecho internacional condenen la guerra como invasión ilegal.[35] [36] [37] [38] Así lo expresó el entonces Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan.[39] Sin embargo, ni los miembros de la Corte Penal Internacional pueden juzgar a los invasores en caso de considerarlo una agresión porque el Estatuto de Roma indica que hay que encontrar una definición de este crimen, lo que no pasará antes de 2009 y en cualquier caso, no se puede juzgar un supuesto delito que se cometió antes de que existiera la ley que lo castiga.


A MODO DE CONCLUSIÓN

Existe un modelo económico que funciona:
  1. A base de ciclos de expansión-recesión provocados por desarrollo y mantenimiento de Estados que viven por encima de sus posibilidades económicas.
  2. Rearme contínuo de dichos Estados para acceder a los recursos económicos escasos como consecuencia del funcionamiento de sus modelos económicos.
  3. Especulación financiera en busca de la rentabilidad de un modelo en continuo desequilibrio, incluida la inversión especulativa en guerras.
  4. Hipoteca continua de la economía real con las secuelas de marginación social, paro y exarcebación de conflictos y en el plano internacional hambre a consecuencia de la utilización de recursos en el rearme.
  5. Déficit democrático crónico. Dependencia total de la política al modelo económico. Nos gobiernan los mismos que presiden las compañías multinacionales armamentistas, petroleras, etc. Por ello ocupan a continuación los consejos de dirección de dichas empresas.
  6. Destrucción de la naturaleza como consecuencia del mantenimiento de Estados artificiales y agravamiento por el modelo económico de expansión-recesión que depilfarra todo tipo de recursos.
  7. Enfermedad emocional crónica del ser humano obligado a convivir con un mundo relacional distorsionado por las compañías de comunicación que tratan de fundamentar lo que en realidad es una mentira y un engaño.
Economistas y políticos parecen empeñarse en tratar de salvar a un mundo económicamente enfermo sin realmente cambiar el modelo. Nos preguntamos qué tipo de ciencia económica puede existir cuando se dejan fuera variables tan importantes como la existencia de las guerras. Ya sabemos que una guerra ayuda a iniciar o mantener un ciclo de “ prosperidad” económica según el modelo presente. Es evidente que los imperios se han mantenido de esta manera. Las guerras napoleónicas también fueron un ejemplo de como mantener artificialmente la economía de Francia hasta su colapso final. Y posiblemente actualmente en Europa estemos ante el final del ciclo de una economía basada en los criterios de postguerra. Es evidente el efecto económico “positivo” de la destrucción y reconstrucción en una economía a corto plazo. ¿Pero no estamos obligados a ver el desarrollo con una perspectiva más sistémica y a largo plazo? Nosotros hablamos del balance final que es a todas luces negativo, como no puede ser de otra manera cuando se deja fuera de la contabilidad el inmenso dolor humano que causan las guerras ¿ O es que acaso el dolor humano no tiene un componente económico adverso? Y si es así. ¿ A dónde vamos?